¡No vas! Sepa por qué la Chik-Flada quedó como novia 'e pueblo

Escucha esta noticia: 🔊

Tu navegador no muestra audio


Maria Chick Flaca Machado
Cortesía Internet

Publicado: 11/03/2026 09:22 PM

 March 11th, 2026.

Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez.
Llegando luego de más de 12 horas de viaje.
Santiago de Chile, Chile.

Hello my friend furrialeño!!. How are you? Te confieso que estas últimas 12 horas han sido una auténtica prueba de supervivencia. Me tocó el dudoso privilegio —o más bien el castigo— de compartir avión con María “La Chick-Flada” Machado, Magalli y el infaltable periquito de Uchurrurtutú ¡un desastre absoluto! Imagínate estar encerrado con ese trío de supuestos “iluminados” a 35 mil pies de altura, sin escapatoria posible y con el cinturón de seguridad como única defensa psicológica.

Aquello no fue un vuelo comercial, fue un gallinero en plena campaña. Ni siquiera me salvé por estar en clase ejecutiva porque allí estaban ellos, champagne tras champagne, brindando como si acabaran de conquistar el Palacio de Miraflores.

Doce horas de discursos inflados y análisis políticos que, cuando uno se toma la molestia de escucharlos con detenimiento, parecen teorías improvisadas en la sobremesa de un cafetín conspirativo. A esa altura —y no hablo solo de los 35 mil pies— lo verdaderamente sorprendente no era el ruido, sino la capacidad de inflar el ego sin que la cabina perdiera presión.

En fin vamos a lo nuestro, que los últimos días han sido lo peor para el extremismo.

¡Brother! Definitivamente “La Chick-Flada” Machado no pega una. Va de estrellada en estrellada y, a este paso, lo único que le falta es ponerse a hacer malabares en un semáforo para ver si alguien —aunque sea por curiosidad o por pura lástima— le presta un poco de atención y le devuelve la sensación de que todavía tiene alguna relevancia política.

Lo ocurrido el viernes pasado todavía la tiene con un tic nervioso difícil de disimular. Y no es para menos: cuando la realidad te rompe el guion que llevas meses tratando de vender, lo único que queda es improvisar, sobre actuar y repetir consignas gastadas como si fueran parte de un plan maestro. Todo esto después de que el presidente Donald Trump volviera a recibirla, pero esta vez en un formato totalmente discreto, sin reflectores, sin grandes anuncios y más bien por mera cortesía protocolar.

Nuestro amigo MilkeWake, que sigue cómodamente instalado en las altas esferas del poder en Washington D.C., me contó con lujo de detalles lo que realmente ocurrió. Según MilkeWake, Machado llegó a la Casa Blanca después de múltiples, insistentes y casi desesperadas gestiones para que la recibieran.

Entró convencida de que el mundo estaba obligado a complacer sus caprichos, con ese aire de niña malcriada quien cree que basta con insistir lo suficiente para que le abran la puerta del Despacho Oval. Lo que no imaginaba era el balde de agua fría que terminaría recibiendo apenas comenzara la conversación.

Según MilkeWake, la reunión realmente no excedió de los 15 minutos, esa es la real verdad. Ese cuento que ahora están vendiendo de que el encuentro duró 90 minutos puede que sea cierto… pero solo si en esa cuenta se incluye el largo rato que pasó sentada en la antesala, esperando a que el presidente Donald Trump terminara cosas importantes para recibirla.

Cuando finalmente la hicieron pasar, el presidente Trump arrancó directo, sin rodeos, muy a su estilo. Desde el primer minuto  le dejó claro, según cuenta MilkeWake, que iba a reconocer el Gobierno de Venezuela y a su presidenta encargada Delcy Rodríguez.

MilkeWake cuenta que, cuando “La Chick-Flada” escuchó eso, el rostro se le transformó en un poema, pero no precisamente de celebración. Más bien en uno de esos poemas trágicos, donde el protagonista descubre —demasiado tarde— que la historia que venía contando con tanta seguridad no coincide con la realidad.

Allí mismo le habrían soltado la sentencia que terminó de arruinarle la tarde a la chikflada: ni Edmundo ni ella son gobierno, y que es recomendable dejar de vender esa narrativa porque no es así como Washington está viendo las cosas.

Pero el encuentro no terminó allí.  Según me cuenta MilkeWake, el propio presidente Trump aprovechó el encuentro para enviarle una advertencia bastante clara, aunque envuelta en el habitual lenguaje diplomático de estas reuniones, según el informante el presidente Trump le dejó saber a María Corina que Venezuela atraviesa una fase delicada de estabilización política y económica, y que cualquier movimiento que altere ese tablero complicará ese proceso.

Traducido a un lenguaje menos elegante de los pasillos de Washington, lo que le dijeron a María Crina fue: “este no es el momento para aventuras políticas, tampoco para regresos dramáticos a Caracas”. Brother, en ese momento —según dicen quienes estuvieron en la escena— la ChikFlada quedó prácticamente partida en dos.

En ese cara a cara. El presidente Trump ratificó su breve, seco y lapidario mensaje, resumido en tres palabras que pesaron más que cualquier discurso: “Usted no va”

Y hay otro detalle que tampoco fue menor. A la “Chick-Flada” también le habrían leído la cartilla por su insistente e irresponsable reclamo de exigir elecciones ¡Ya!, te dejo la historia hasta allí para no comprometer a MilkeWake.

En otras palabras, el mensaje fue bastante simple: la política internacional no funciona a punta de caprichos, ni de relatos heroicos, ni de ruedas de prensa inflamadas. Pero parece que al extremismo todavía les cuesta entenderlo.

LOS LABORATORIOS Y EL RECONOCIMIENTO

¡Diosdado! Te podrás imaginar que los demonios se desataron con el reconocimiento del presidente Trump al Gobierno de Venezuela. Un verdadero caos se generó en los laboratorios mediáticos del extremismo quienes no tenían cómo explicar lo sucedido.

De pronto, todos se lanzaron a una especie de competencia desesperada para ver quién era capaz de fabricar la épica más grandilocuente. Una carrera frenética por reescribir lo ocurrido, adornarlo, inflarlo y presentarlo como algo irrelevante. Todo con un objetivo bastante transparente: activar una operación de mitigación informativa que permitiera suavizar —o al menos disimular— el impacto político de las declaraciones del presidente Trump reconociendo al Gobierno de Venezuela y a Delcy Rodríguez.

Lo que siguió fue un espectáculo bastante predecible. Voceros improvisados, analistas de ocasión y opinadores profesionales salieron en tropel a repetir la misma coreografía comunicacional: reinterpretar lo dicho, buscarle giros convenientes a cada frase y, si era necesario, inventar una narrativa paralela donde lo que en realidad fue un balde de agua fría dañara lo menos posible a María Corina y su séquito.

En otras palabras, el viejo truco de siempre: cuando la realidad no encaja con el relato, se fabrica otro relato. El problema —como suele ocurrir en estos casos— es que cuando demasiados “laboratorios” trabajan al mismo tiempo tratando de corregir la misma historia, lo que termina apareciendo es un coro desordenado de excusas, contradicciones y épicas que se pisan unas a otras.

TRUMP EN EL AREPAZO


¡Brother! Hablando de contradicciones, los que también quedaron mirando al techo y mascando frustración fueron los supuestos exiliados venezolanos de “Doralzuela” cuando el presidente Donald Trump decidió aparecerse por el icónico restaurante El Arepazo en Doral, ese templo gastronómico que desde hace años funciona como centro de conspiración.

A ninguno los tomaron en cuenta. A los extremistas de Vente Venezuela ni siquiera les pasaron invitación. Mientras adentro entraban unos cincuenta invitados cuidadosamente filtrados entre venezolanos y cubanos, los autoproclamados guardianes del exilio “puro y duro” se quedaron afuera, mirando el espectáculo como quien llega tarde a una fiesta donde nunca estuvo realmente en la lista.

Y ahí quedó la escena: mucho ruido en redes, muchas consignas inflamadas y mucha pose de “liderazgo del exilio”, pero cuando el poder real se sienta a la mesa… resulta que ni siquiera les guardaron una silla. Porque en política, Brother, hay algo peor que estar equivocado: creerse protagonista y descubrir que en realidad eres apenas público.

LA CHIK-FLADA Y WHITE-DOG

¡Diosdado! El desprecio hacia María “La Chick-flada” Machado ya parece haber cruzado fronteras. Lo que antes era chisme doméstico empieza a adquirir categoría internacional. La escena quedó expuesta hoy durante la asunción del nuevo presidente de Chile, donde la diplomacia —y el verdadero peso de cada lobby— habló mucho más claro que cualquier discurso solemne.

El lobby del Crazy Leo terminó imponiéndose sobre el de Machado. Resultado: a “WhiteDog” lo sentaron cerca del Pasillo de Honor del Congreso, codeándose con invitados de primera línea, mientras a la señora la estacionaron en un rincón al fondo de la sala. Una postal bastante reveladora: unos en primera fila del teatro político, otros mirando la obra desde la penumbra

Un viejo conocido de Voluntad Popular, alias “El Mocho”, me cuenta que a Guaidó lo acomodaron junto a Duque porque, según los colombianos, la decepción con Machado ya ni se disimula. Allá saben que la señora no es la ungida. Y cuando alguien intenta vender liderazgo sin respaldo, la improvisación se huele desde la puerta.

La Chick-Flada, dice “El Mocho”, estaba furiosa. Le arrebataron todo el protagonismo y, terminado el acto, no le quedó más remedio que hacer lo de siempre: correr detrás de los presidentes para capturar la selfie de rigor y luego venderla en redes como si fuera relevancia política

LO QUE VIENE

¡My friend furrialeño! Dentro de la llamada Plataforma Unitaria ya se empieza a cocinar, por cierto, con bastante ansiedad, el golpe interno que le quieren detonar al “Inmundo” González. Sí, al mismo al que hace nada presentaban como el gran salvador del momento y ahora parece que más bien se ha convertido en un problema incómodo que nadie sabe muy bien cómo manejar.

Y es que, para rematar el cuadro, su situación de salud tampoco ayuda. Por su edad, una cirugía de cadera no es precisamente una intervención menor. No estamos hablando de una operación rutinaria de consultorio, sino de un proceso que requiere recuperación, cuidados y tiempo, tres cosas que en la política —y especialmente en esa oposición siempre acelerada— parecen escasear.

Así que mientras públicamente lo siguen mostrando como figura central del libreto opositor, por debajo de la mesa ya hay quienes mueven ciertas fichas. Algunos calculan escenarios, otros se preparan para el relevo y más de uno afila los cuchillos políticos esperando el momento oportuno para tomar distancia de Edmundo y presentar una ruta alterna, porque si algo ha demostrado esa plataforma en los últimos años, es una notable habilidad para fabricar líderes con rapidez y descartarlos con la misma velocidad cuando dejan de ser útiles para el guion.

Ya a muchos en la PUPÚ se les han abierto las agallas y se han contagiado de síndrome "candidaturis". Sólo están esperando el momento.

Por ahora, después de Chiles me regresaré a Washington D.C. Te adelanto una bombita, el lunes La Sayo irá a la oficina del congreso de María Elvira Salazar para participar junto a ella en una conferencia de prensa con Mario Díaz-Balart. Viene una nueva fase de desestabilización. Te iré contando.

RECUERDA QUE SOY TU AMIGO FINO, FITNEES E IMPORTANTE.
P.D.: DILE A TU AMIGO QUE VEA EL MENSAJE QUE LE MANDÉ.

Comparte esta noticia: