¡Comprobado! Poder Popular y unidad fortalecen a la Revolución Bolivariana y por ende al mismo Pueblo
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Publicado: 22/05/2026 06:11 PM
Una vez más, a pesar de los
múltiples ataques a los que Venezuela está siendo sometida, la
presidenta encargada Delcy Rodríguez hizo un llamado a la participación
masiva en la Consulta Popular Nacional para la aprobación de proyectos
comunitarios; lo que representa el ejercicio más directo de soberanía y
organización con el fin de avanzar frente a las dificultades actuales.
La importancia que
supone la participación en la Consulta Popular, convocada para el 12 de
julio en todo el territorio nacional, brinda la legitimidad necesaria para fortalecer al Poder Popular como
la base fundamental de la construcción del socialismo, en un país
que a través de la Revolución Bolivariana impulsa el protagonismo
del Pueblo en la toma de decisiones.
La psicóloga venezolana Maritza
Montero, en 2013 escribió una investigación llamada “El liderazgo
comunitario y su importancia en la intervención social”, publicado
en la revista Psicología para América Latina, en la que explicó que “el voto
directo en asambleas o centros electorales valida las decisiones frente a entes
externos, impidiendo que se impongan proyectos ajenos a las prioridades reales
de cada territorio, además, permite que el presupuesto público sea
administrado directamente por las Comunas y Consejos Comunales, debilitando las
cadenas de intermediación corruptas o clientelares”.
Montero hizo mención a la importancia de la participación popular cuando explicó que “convocar
a elecciones moviliza la conciencia colectiva, demostrando que la organización
vecinal puede resolver problemas concretos, donde las macroestructuras fallan;
y al elegir democráticamente qué proyecto financiar, la comunidad ejerce una
contraloría social natural, esto minimiza el desvío de fondos y fortalece la
confianza interna”.
El ejercicio del Poder Popular
permite la confluencia de voluntades en el espacio local y funciona como un
contrapeso ante dinámicas verticales o centralizadoras de poder, esto fortalece
los espacios comunales como una trinchera de lucha y defensa revolucionaria.
La detección de problemas
comunales y la unidad frente a la resolución de estos, en torno a objetivos
materiales tangibles como, por ejemplo, reparar una escuela o reactivar un pozo
de agua, unifica a todos los vecinos de distintas posturas políticas bajo una
identidad común: el bienestar del hábitat.
La Consulta Popular
permite la organización y la concreción del autogobierno territorial, ya que las
elecciones comunitarias refuerzan el modelo de gestión autónoma donde la toma
de decisiones no depende de la voluntad de un funcionario, sino del mandato
directo de la asamblea ciudadana.
El Poder Popular y la unidad
como herramienta frente a la opresión:
La opresión, vista desde el
sistema capitalista, se manifiesta a través de estructuras autocráticas,
asimetrías socioeconómicas y mecanismos de control totalitario, e históricamente
ha buscado fracturar el tejido social para neutralizar cualquier asomo de
resistencia. Frente a este panorama, el poder popular y la unidad colectiva no
surgen meramente como conceptos teóricos, sino como las herramientas
estratégicas más efectivas de emancipación sociopolítica.
La Ley Orgánica del Poder Popular expresa en su primer artículo: "La presente Ley tiene por objeto desarrollar y consolidar el Poder Popular, generando condiciones objetivas a través de los diversos medios de participación y organización establecidos en la Constitución de la República, en la ley y los que surjan de la iniciativa popular, para que los ciudadanos y ciudadanas ejerzan el pleno derecho a la soberanía, la democracia participativa, protagónica y corresponsable, así como a la constitución de formas de autogobierno comunitarias y comunales, para el ejercicio directo del poder".
De acuerdo a esta Ley, reafirmar el ejercicio del Poder Popular no radica en la réplica de la violencia simétrica, sino en su capacidad de autoorganización, articulación horizontal y unidad identitaria. Sin embargo, la movilización de masas es efímera si carece de una base sólida: el liderazgo local. El presente artículo analiza cómo el Poder Popular y la unidad operan como antídotos frente a la opresión y examina las metodologías específicas necesarias para formar líderes comunitarios capaces de sostener los procesos de transformación social.
El Poder Popular puede
definirse como el ejercicio democrático, directo y protagónico de las
comunidades organizadas en la toma de decisiones que afectan su territorio y su
destino político.
Históricamente, el sistema capitalista, solapado en procesos democráticos, mantiene herramientas opresoras que basan su
permanencia en la fragmentación ciudadana y en la imposición del miedo. Es por
esto que la Revolución Bolivariana rompe el aislamiento individual e
integra redes colectivas, para que se mantenga el cambio cualitativo en la
correlación de fuerzas dentro de las estructuras de poder.
El Poder Popular y la unidad constituyen la respuesta más robusta y orgánica contra los sistemas de
opresión, y para que esta forma de gobierno sea fuerte, es importante garantizar
que ese poder permanezca democratizado en la base. Es por esto que, fortalecer
el liderazgo local no es solo una estrategia de resistencia; es la configuración de una sociedad nueva, libre, autogestionada y profundamente
democrática.
AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO