¡Se viene factura del traje azul! Entérese la nueva preocupación de María la Chik-Flada (+ Auditoria de CITGO)
Escucha esta noticia: 🔊
Tu navegador no muestra audio
Cortesía Internet
Publicado: 06/05/2026 08:36 PM
May 6th, 2026
Press Briefing Room
The White House
Washington, D.C.
PATRIOTA VIP
¡Hello, my friend furrialeño! How are you? Han sido días bastante volátiles por estos lados del mundo, cargados de sensaciones encontradas: algunas rescatables, otras francamente irritantes. Pero en medio de todo, ahí sigue ese extremismo venezolano liderado por María "La Chick-Flada" Machado y su constelación de aduladores asalariados empeñados en seguir auto saboteándose: mucho ruido, poca sustancia y un talento inagotable para terminar, una y otra vez, con las tablas en la cabeza.
Porque todos ellos, aunque les cueste admitirlo, saben perfectamente que quedaron fuera de la jugada y que, en la realpolitik, sus fantasías hollywoodenses no pasan de ser un guion fallido sin ningún impacto en la realidad.
Pero antes de continuar. ¡Diosdado! Le respondí el mensaje a tú sabes quién y me dejó más confundido que nunca. ¡Hermano! yo soy un tipo serio. Me da pena contarte que no tendí cuando el pana me dijo que al yo viajar a Venezuela él quiere verse conmigo en un lugar que le gusta mucho y queda en la Avenida Solano, ¡no entiendo nada! Por cierto ¡Diosdado! ¿tú sabrás de qué lugar se trata?
En fin, vamos a lo nuestro.
¡Brother! Siempre te lo he dicho, pero vale repetirlo sin eufemismos: el extremismo venezolano no “lucró” del sufrimiento, peor aún, lo convirtió en su combustible, en su oxígeno, en su única razón de existir. No producen soluciones, producen fracasos. No construyen salidas, fabrican callejones sin retorno. Su modelo es simple: si algo puede mejorar, hay que sabotearlo; si algo funciona, hay que dinamitarlo. Porque ellos sin el caos no son nada. Ni discurso, ni liderazgo, ni utilidad. Cero.
Lo más repugnante no es lo inútil que resulta para el pueblo venezolano esa seudo-clase política, sino el cinismo industrial con el que después que han pedido sanciones, bloqueo, bombardeo, se han opuesto hasta al ingreso de vacunas, ahora quieren volver al país y presentarse como los “salvadores”. Esto es una estafa moral en tiempo real.
Un ejemplo perfecto, porque los deja en evidencia sin necesidad de interpretación: la reanudación de los vuelos directos entre Miami y Caracas. Un hecho concreto, tangible, que le mejora la vida a gente real. No es narrativa, no es propaganda, no es un hilo de Twitter: es gente reencontrándose sin pasar por un viacrucis sin sentido.
¡Diosdado! aquí viene lo bueno: eso les dolió. Yo no logro entender cómo al maricorinato le dolió que exista conectividad, vuelos, que mejoran la vida a cientos de miles de venezolanos que necesitan ir a Venezuela o venir a Estados Unidos, vuelos que ayudan la fluidez del comercio. Te juro que todavía me asombra tanta miseria humana.
La lógica de ellos es muy fácil: hay que atacar cualquier logro, porque cuando algo mejora en nuestro país, aunque sea un poco, a ellos se les cae todo el andamiaje de victimismo con el cual facturan y matraquean empresarios en el extranjero. Hay que entenderlos, ¿cómo vendes el país del apocalipsis cuando todos los días sale una noticia positiva para Venezuela y los venezolanos? ¿cómo sostienes el discurso del colapso total cuando hay familias abrazándose sin tener que tomar tres y hasta cinco vuelos para llegar a Caracas o a Miami?
¡Brother! eso no me lo contó nadie. Lo vi con mis propios ojos en el aeropuerto de Miami. De un lado había gente celebrando algo tan básico que da vergüenza que haya sido noticia: poder viajar a su país sin obstáculos absurdos. Del otro lado, el coro predecible de los “eruditos” del desastre, estaba la nómina comunicacional del maricorinato, esos que llevan años vendiendo sufrimiento ajeno como si fuera una serie de Netflix. Era increíble ver cómo se revolcaban en su propia rabia, cómo masticaban frustración, porque insisto, ellos no soportan ver feliz a la gente, al venezolano común, ellos no quieren que nuestro pueblo se tenga una mejora, aunque sea mínima. Apuestan a que nada funcione, no les interesa que alguien respire un poco mejor.
¡Diosdado! a Carla Angola lo único que le faltó fue meterse en medio de la pista y detener el avión de American Airlines, botaban espuma por la boca, decían que era imposible que la gente volviera a Venezuela si el régimen no ha cambiado.
¡Hermano! el leopoldismo, el maricorinato y los pejoteros, tienen en común la maldad como filosofía y el fracaso como éxito. Para ser honestos, estos mercenarios de la política no tumbaron a nadie, no resolvieron un solo problema de la gente, no construyeron absolutamente nada. Su único logro medible ha sido joderle la vida al venezolano común, una y otra vez, mientras ellos viven la Dolce Vitta cuando no están en las redes sociales.
El leopoldismo, el maricorinato y los pejoteros son incapaces de permitir un momento limpio, un respiro sin veneno, así que se dedican a lo suyo: embarrar, distorsionar, intoxicar. Al final del día quedaron retratados como lo que siempre hemos dicho: ellos son una élite que no le importa la gente. Ese es su ADN y nunca cambiarán.
LA VISITA DE TEQUEÑO CRUDO
¡Diosdado! Hablando del reino de la oposición fascista y mal intencionada, por aquí apareció Juan Pablo Guanipa, quien intentó hacer un “World Tour” como el de María “La Chick-flada” pero en más de un lugar le cerraron la puerta en la cara. El maricorinato se ha convertido en un espectáculo itinerante que, como ya te dije, no convence, perdió su época dorada, por eso al niño lo recibieron los tres gatos de siempre, pero nadie de relevancia en la administración Trump.
Honestamente yo no sé qué da más pena: si el acto de xenofobia de Carla Angola contra una periodista que quería entrevistar a Juan Pablo Guanipa o el intento desesperado que tiene esta gente por buscar un titular para recordarle a la gente que ellos todavía existen. Al final, eso es lo único que producen: ruido, fotos y una ansiedad mal disimulada porque saben perdieron sus aliados y el chorro de dólares.
Al tequeño traidor, lo “premiaron” con la famosa moneda de Doral, un galardón que pretende vender solemnidad, pero no vale ni medio centavo, es más un souvenir que un reconocimiento, es más utilería que un mérito. De eso me habló alias Chucho, un amiguito mío de Primero Justicia con actitudes extrañas como las de tu amigo Coquito. Chucho anduvo pegado a Guanipa durante su parada en Miami. Según él, Guanipa está convencido que él debe y puede ser el candidato presidencial con o sin María Corina.
En su encuentro con Machado, el Tequeño Siniestro utilizó el libreto fue el de siempre: jugar a dos bandas. Por un lado, le vendió a la Machado lealtad absoluta, apoyo incondicional y disciplina de soldado. Por el otro lado, el niño se reunió con círculos cercanos para evaluar la posibilidad de conseguir algún mecanismo de financiamiento porque él iba pa´lante con su candidatura.
Machado, en su afán de no dejar morir su propia narrativa, le encargó a Guanipa lanzarse un supuesto “recorrido nacional” por Venezuela, una gira para decirle a la gente “ella ya casi regresa”. Pero el entorno del maricorinato está comenzando a abrir los ojos, saben que su jefa no vendrá y si lo hace el costo político internacional, empresarial y hasta social, será enorme, pues todo el mundo, hasta sus antiguos aliados de la ExxonMobil, saben que un posible regreso de la Chik-Flada es para robarle la paz y la calma que tiene el país en estos momentos.
HABLANDO DE MACHADO...
El suceso violento que ocurrió durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca terminó de encender las alarmas en la administración Trump, no solo por lo que ocurrió allí, sino por el ruido político que vino después. Y en ese contexto, el silencio de la jefa que dirige la secta del extremismo opositor venezolano ha sido interpretado por algunos como una señal de lo vengativa, premeditada y ególatra que ella puede llegar a ser. Una situación muy difícil de entender por los seguidores de la chickflada en un entorno tan expuesto mediáticamente y tan sensible políticamente.
Nuestro querido MilkeWake, quien sigue bien conectado en las esferas de poder en Washington, me asegura que la actitud de la ChickFlada no pasó inadvertida ni mucho menos “debajo de la mesa”. En los círculos cercanos a la administración Trump están anotado la campaña silenciosa que lleva el equipo de Machado en contra del actual gobierno de los Estados Unidos, así como ciertas jugadas políticas que se leen como ataques directos hacia el propio Trump.
La primera avalancha de críticas no vino desde la administración, sino desde sus propias filas de seguidores, lo que dejó en evidencia que el malestar no era externo ni coyuntural, sino interno y bastante más profundo de lo que se pretende admitir en público.
Y lo más incómodo del episodio es que el supuesto “control de daños”, intentado mediante un comunicado escueto emitido 48 horas después del incidente, no solo llegó tarde, sino que terminó logrando el efecto contrario: en lugar de contener la crisis, la amplificó. Para muchos, ese movimiento no hizo más que exponer, con bastante crudeza, la frustración de Machado por no tener la atención que ella quiere de Washington.
Un punto clave, y bastante incómodo para algunos, es el que expone MilkeWake: las fracturas entre el equipo de Machado y la propia administración Trump ya no son simples rumores de pasillo, ahora son una verdad evidente. Lo que antes podía maquillarse como diferencias estratégicas hoy huele más bien a desgaste profundo y desconfianza.
La gota que terminó de derramar el vaso en los niveles más altos de Washington no fue una decisión política puntual, sino algo más corrosivo: el festival de “fake news” que ha salido de los laboratorios comunicacionales y de los pseudo-periodistas que están alineados con Machado. Una maquinaria que parece más interesada en fabricar ficciones que en construir realidades, y que en las últimas semanas han mostrado que pueden mentir y mentirse a sí mismos para intentar vender que el maricorinato sigue en la jugada.
El problema es que la jugada les salió al revés. En lugar de presionar a la administración estadounidense, lo que hicieron fue dinamitar cualquier margen de confianza que quedaba por allí. Porque en política, y especialmente en esos niveles, puedes negociar desacuerdos, pero no puedes vivir en una manipulación sistemática. Desde que el New York Time confirmó en noviembre del 2025 que Machado y toda la secta del extremismo opositor habían mentido y manipulado sobre la situación en Venezuela, las alarmas se encendieron y hasta hoy siguen activas.
EL BALDE DE AGUA FRÍA
¡Diosdado! La reunión que hubo hace una semana en el Departamento de Estado con Dinorah Figuera, la supuesta “presidenta” de la ya extinta AN-2015, está lejos de ser un logro diplomático como la secta del extremismo opositor intenta vender. Lo que realmente ocurrió allí fue algo mucho más definitivo: la firma, sin eufemismos, del acta de defunción de ese mamotreto que durante años sobrevivió a punta de ficción política.
Nuestra querida amiga “La Charlotte”, quien sigue cómodamente enchufada a la regleta diplomática de los EEUU —no olvides mandarle saludos en perfecto inglés—, me adelantó lo que realmente se cocinó en esas conversaciones.
No fue ninguna reunión de reconocimiento ni mucho menos. En ese encuentro, los funcionarios estadounidenses abordaron con Figuera algo bastante más pragmático y menos glamoroso: cómo construir un marco ordenado para desmontar esa ficción institucional que llaman AN2015 y que ya no se sostiene ni con respirador artificial.
¡Brother! con el reconocimiento a Delcy Rodríguez la realidad política dio un giro que algunos se niegan a digerir. Hoy es público y notorio que el poder legislativo efectivo está donde siempre termina estando: en Caracas, en la Asamblea Nacional que preside Jorge Rodríguez, y no en ese cascarón que sobrevivió hasta no hace mucho para saquear el dinero de los venezolanos.
Ahora bien, según me sopla “La Charlotte”, el nerviosismo que hay dentro de ese mamotreto de la AN-2015 ya no se disimula ni con comunicados grandilocuentes. Y no es para menos: varios de sus antiguos conductores —como Leopoldo López, Juan Guaidó y Julio Borges— empiezan a mirar por el retrovisor con más preocupación que nostalgia.
¿La razón? se habla cada vez más de una inminente auditoría a CITGO, a las nóminas clandestinas y las partidas multimillonarias que allí se aprobaron desde el 2019 hasta la actualidad, lo que podría abrir una auténtica caja de Pandora que los salpica a todos, incluso a la Chik-Flada. Así que a preparar las cotufas, que esta historia pica y se extiende.
RECUERDA QUE SOY TU AMIGO FINO, FITNEES E IMPORTANTE.
CAMBIO Y FUERA.
P.D.: DILE A TU AMIGO QUE ESO DE LA SOLANO SUENA extraño.