LA MASACRE DEL LICEO SANZ DE MATURÍN BANDAS ARMADAS DE AD ASESINAN A LOS ESTUDIANTES RAFAEL GUERRA Y ALBERTO MILLÁN
Publicado: 06/05/2026 09:00 PM
(Correo del Orinoco, 4 de mayo de 2012)
- Hace 64 años, el 4 de mayo de 1962, en el contexto del alzamiento cívico militar de El Carupanazo, bandas armadas del partido de gobierno, Acción Democrática (AD), violentaron las rejas de Liceo Miguel José Sanz dando muerte a dos estudiantes e hiriendo, con objetos contundentes y armas de fuego, a los demás que estaban congregados.
- Dieciocho escolares, menores de edad, fueron alineados frente a un pelotón de fusilamiento y estuvieron a punto de ser masacrados, de no ser por la oportuna intervención del joven Teniente de la Guardia Nacional, Héctor Carvajal Sequera, de 21 años, quien valientemente enfrentó a la jauría de asesinos, detuvo la masacre y puso a los estudiantes a buen resguardo.
- Esta matanza fue planificada tres días antes por las máximas autoridades gubernamentales del estado Monagas para ser ejecutada con crueldad, ensañamiento y alevosía, por los cabilleros de AD dentro de ese plantel educativo.
- En ocasión de la celebración del 1º de Mayo, Día del Trabajador, los alumnos del Liceo Sanz realizaron un homenaje a la clase obrera en la Plaza de Los Estudiantes. Ese día, en la vecina casa Distrital de AD, hubo grandes comilonas, borracheras y bebidas para celebrar. No obstante, los trabajadores de Maturín desertaron y prefirieron unirse al modesto agasajo estudiantil.
- El entonces gobernador del edo. Monagas, Armando Sánchez Bueno, acordó con el dirigente Luis Alfaro Ucero y el copeyano Iván Vergara“dar un escarmiento a los estudiantes, ya que habían saboteado la conmemoración”.
- El “escarmiento” iba dirigido a los “cabezas calientes” del Liceo Sanz y las ordenes fueron impartidas a los cabilleros de AD para que actuaran en consecuencia.
- Para darse bríos, los agentes, reunidos en la Casa Distrital de AD Maturín, sostuvieron una prolongada jornada de ingesta alcohólica.
- En estas condiciones, de la sede de AD, Antonio Alfaro Ucero salió al frente de una banda de cabilleros ebrios vociferando: “¡Plomo con ellos, que son nuestros enemigos!”. Éste disparó varios tiros al aire, en señal de ataque, y comenzó el asalto propinando balazos y palizas a los estudiantes.
- Alberto César Millán Marcano, mientras intentaba auxiliar a una maestra embarazada herida de bala, fue fulminado por el impacto de varios disparos de fusil FN-30.
- José Rafael Guerra Silva fue objeto de una brutal paliza. Los adecos, para rematarlo, tomaron una esfera de hierro de tiro olímpico de 8 kilos y le trituraron la cara. Luego, descargaron sus ametralladoras sobre el estudiante moribundo.
- Posteriormente, las huestes criminales de AD sacaron a un grupo estudiantes para fusilarlos. Colocaron contra un paredón a la entrada del recinto a 16 muchachos y 2 muchachas; a cada cabillero armado le asignaron un (a) estudiante para fusilar.
- Alertado por la balacera, se apersonó en la sede del liceo el Teniente (GN) Carvajal Sequera y el Sargento Técnico de la Guardia NacionalGustavo Perdomo, al mando de un pelotón de diez soldados, quienes tras encarar a los asaltantes lograron llevarse a los estudiantes como detenidos para posteriormente liberarlos.
- El Teniente (GN) Héctor Carvajal, consciente de la abominable atrocidad que se iba a cometer, le salvó la vida a 18 menores de edad.
- Ese mismo día, bien entrada la noche, durante el velorio de Alberto César Millán, militantes de AD se hicieron presentes en el jardín de la casa donde estaba siendo velado, con el propósito de secuestrar el ataúd y desaparecerlo. “Ese cuerpo no lo van a poder enterrar, nos lo vamos a llevar”, exclamó uno de los individuos que pocas horas antes había asaltado el Liceo Sanz, junto a la banda de la muerte, armada de cuchillos, cabillas, machetes, revólveres y armas largas.
- El secuestro del cadáver de Alberto César Millán fue impedido por la dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y diputada a la Asamblea Legislativa del estado Monagas, Antonieta Lara, quien se plantó ante los secuestradores y les dijo: “Tendrán que vérselas conmigo si lo intentan”. Acto seguido los padres de Alberto Millán, familiares y amigos se posicionaron en torno al féretro para impedir que fuera desaparecido.
- “Crimen sin castigo”, así tituló once años después El Nacional del 3 de mayo de 1973, señalando que “el caso quedó sin resolverse y el asesinato impune. Una sentencia que dictó el Juez Superior, Iván Salomón Vergara (copeyano), absolvió el 10 de marzo de 1966 a la mayoría de los indiciados”.

REDACCIÓN MAZO