Publicado: 19/11/2021 11:35 PM
Los procesos electorales en Colombia cuentan, hasta el momento, con un régimen comicial arcaico, plagado de irregularidades en el que solo participa una minoría, la mayoría no es la que decide; a estas características negativas se suman la abstención.
Para el año 2018 las denuncias de delitos electorales durante las elecciones presidenciales fueron acumulándose en la medida que avanzaba la jornada de votación, cuando fue electo presidente el actual inquilino de la Casa de Nariño, Iván Duque.
En el transcurso de los comicios de ese año, los ciudadanos expresaron el rechazo a las irregularidades ocurridas en varios centros de votación, como el número insuficiente de papeletas, el uso de copias en su lugar y la compra de votos.
Algunos excombatientes y candidatos por la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) informaron que no pudieron ejercer su derecho al sufragio, pese a haberse inscrito previamente. El aspirante Bayron Yepes indicó que "de manera extraña, no aparece mi cédula en el registro de la mesa donde debería estar inscrito. No pude votar".
Usuarios de las redes sociales publicaron vídeos donde se observaba la compra de votos, también hacían evidente su rechazo al uso de las fotocopias de tarjetones y la negativa de extender la jornada cuando aún había electores que querían votar.
Medios locales, muchos de derecha, reseñaron que hubo más de 2.000 delitos electorales cometidos, entre ellos "participación en política de funcionarios públicos, fraude al elector, publicidad engañosa, compra y venta de votos y fraude electoral".
Votos con fotocopia
La Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia informó, durante las elecciones del año 2018, que los electores podrían ejercer el voto, tanto en los comicios legislativos como en los interpartidistas, con fotocopias ante la falta de tarjetones.
El hecho fue tan irregular que incluso los mismos ciudadanos podían llevar su copia del tarjetón para elegir a su candidato, el único requisito para que el voto tenga validez era la firma de los jurados de la mesa electoral en la papeleta.
Los ciudadanos reaccionaron negándose a votar en las elecciones legislativas hasta que no les entreguen los tarjetones de las consultas interpartidarias.