¿Qué pasa en un país después de una invasión estadounidense? (2-Libia)

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Actualmente, luego de 14 años de la intervención, Libia sigue devastada por la guerra y la calidad de vida del ciudadano promedio es mucho menor hoy que bajo el gobierno de Gadafi
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Publicado: 28/11/2025 05:36 PM

En marzo del año 2011, EEUU, Reino Unido y Francia, países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lanzaron a través de esta organización, una operación militar con ataques aéreos y navales contra las fuerzas del presidente Muamar Gadafi, esta vez con un montaje mediático sobre un enfrentamiento ocurrido en la Plaza Verde de la ciudad de Trípoli.  

Dos días antes del primer ataque, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó a los Estados miembros de la OTAN a “adoptar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles de ataque por parte del gobierno libio” e instauró una zona de exclusión aérea sobre Libia.

El Consejo Nacional de Transición (CNT), conformado por la oposición al gobierno libio, que para entonces controlaba el este del país, había solicitado y apoyado plenamente la imposición de una zona de exclusión aérea y la acción militar internacional contra las fuerzas de Gadafi. Según cifras de la OTAN, la campaña militar aérea y naval duró siete meses, incluyó más de 9 mil 700 misiones de ataque y destruyó más de 5 mil 900 objetivos militares.

Luego, en abril de 2011, el presidente estadounidense Barack Obama; el primer ministro británico, David Cameron y el presidente francés Nicolas Sarkozy emitieron una declaración conjunta en la que afirmaron que era imposible proteger a los civiles libios sin aceptar la solicitud del CNT. Las fuerzas de la OTAN ayudaron a los rebeldes libios debilitando las fuerzas militares del gobierno de Gadafi y manteniendo una zona de exclusión que anuló la fuerza aérea del gobierno. En la mañana del 20 de agosto de 2011, los ataques aéreos franceses atacaron los últimos recursos militares antes de la ejecución del presidente. El mandatario estadounidense, Barack Obama, defendió esta intervención y alegó que eliminar al grupo yihadista ISIS era un tema de “seguridad nacional”.

 

Todo fue un montaje

Una de las voces que se levantaron ante tal ataque, fue la del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien denunció que la toma de la Plaza Verde de Trípoli por insurgentes fue producto de un montaje mediático y, para esto, se refirió a un informe del medio informativo Rusia Today, en el que se develó que las imágenes difundidas por las televisoras Al Yazira y Al Arabiya fueron filmadas en Qatar con actores profesionales.

El presidente Chávez, quien mantuvo su solidaridad con el líder libio Muamar Gadafi,  agregó que "incluso, los llamados líderes de las hordas que intentaron terminar con el gobierno libio, reconocieron que la toma de la Plaza Verde fue un montaje. Tengamos cuidado con lo que dicen los medios de comunicación del mundo", señaló el mandatario venezolano.

También explicó que se conoció que Mustafa Abdul Yalil, uno de los jefes de CNT, que luego del asesinato de Gadafi, fue ministro de Justicia, confirmó a periodistas que las imágenes difundidas sobre la Plaza Verde fue una mentira que permitió engañar a las tropas del ejército libio.

 

Libia después de la invasión

La invasión libia puso de relieve que luego de la aplicación de la herramienta llamada Responsabilidad de Proteger (R2P) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el país quedó a su suerte, debido a que esa norma establece que la comunidad internacional tiene la obligación de intervenir cuando un Estado no protege a su propia población de los crímenes atroces masivos: genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y limpieza étnica, no contempla la responsabilidad de reconstruir el país y ni promete a largo plazo la garantía los derechos civiles.

En 2021, una década después de la invasión, la ONU realizó una evaluación respecto al avance social y económico del país, y en ella se demostró que Libia quedó a su suerte una vez terminado el conflicto. Con un plan posterior para ayudar al país a recuperarse de las circunstancias posteriores al conflicto, la protección a largo plazo de los derechos del Pueblo libio podría haber sido posible. La comunidad internacional que se sumó a la intervención, luego de ella, no asumió ninguna responsabilidad en la ayuda para la reconstrucción del país.

En enero de este año, el investigador del Centro Albritton para la Gran Estrategia de la Universidad Texas, Andrew Byers, publicó un documento en el portal de la organización Daily Economy en el que detalló: la intervención liderada por EEUU en Libia fue estratégicamente errónea y, en última instancia, perjudicial, que sirvió como ejemplo para la futura política exterior estadounidense. Habría sido mejor que el gobierno de Obama no hiciera nada antes que desencadenar un desastroso descenso al caos”.

En la actualidad, Libia está dividida entre dos facciones rivales: el Gobierno de Unidad Nacional (GNU), con sede en Trípoli, que controla partes del oeste del país, y el Gobierno de Estabilidad Nacional (GNS), respaldado por la Cámara de Representantes (HoR), que opera en el este y el sur de Libia.

Byers recalcó que “la intervención liderada por EEUU, que asesinó a Muamar Gadafi en 2011, es la causa directa de que Libia se convirtiera en un Estado fallido. Si el objetivo era simplemente derrocar a un presidente, lo logró. Si el objetivo era poner fin a la guerra civil libia, aliviar el sufrimiento de los civiles, transformar una dictadura en una democracia o demostrar que el poder militar occidental podía ser una fuerza para el bien en el mundo y todos los objetivos proclamados por las potencias occidentales implicadas, entonces fracasó estrepitosamente.

Hoy, luego de 14 años de la intervención, Libia sigue devastada por la guerra y la calidad de vida del ciudadano promedio es mucho menor hoy que bajo el gobierno de Gadafi. Millones de personas han sido desplazadas, muchas de las cuales han inundado Europa, la pobreza ha aumentado (más de 800 mil personas necesitan asistencia humanitaria de una población de menos de siete millones), la seguridad alimentaria y la disponibilidad de servicios básicos han disminuido drásticamente. Estas críticas, en conjunto, describen una intervención que tuvo consecuencias negativas graves e imprevistas para ese país y la región en general.

En Libia, al igual que en Irak, la ideología opositora a los gobiernos se impuso a los intereses nacionales cambiándolos por los estadounidenses; lo que resultó en una serie de fracasos para todos los involucrados. Los intereses de EEUU y Europa Occidental, por no mencionar los de los libios comunes, no se vieron en absoluto favorecidos por el derrocamiento de Gadafi.


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

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