“OPERACIÓN EXTERMINIO” LA MASACRE DE CANTAURA
Publicado: 07/10/2026 07:04 PM
(Diario 2001, Panorama, El Mundo y El Nacional, del 6 al 10 de octubre 1982)
- Lo ocurrido en Cantaura, al amanecer del lunes 4 de octubre de 1982a las 5:45 am, es la historia de increíbles traiciones y delaciones a la par del homicidio en masa cometido por el gobierno de Luis Herrera Campins que acabó con la vida de 55 personas, entre ellas 23 jóvenes miembros de Bandera Roja (BR), quienes fueron convocados a las afueras de Cantaura, en Campo Mata, para discutir, entre otras cosas, la posibilidad de deponer las armas y sumarse a la política de pacificación socialcristiana.
- El entonces ministro de Relaciones Interiores, Luciano Valero, especificó que se trataba de “hacer una limpieza… hasta dejar limpio de alzados las montañas del oriente del país”. A tales efectos fue militarizado todo el sur del estado Anzoátegui.
- Poco después, el 6 de octubre, hizo énfasis sobre la Operación Exterminio en estos términos: “… Todavía hay combates, y estamos en nuestra labor de limpieza ya que puede haber guerrilleros que lograron salir del anillo de los cazadores y los cuerpos de seguridad. La operación se mantendrá hasta que se haya limpiado toda la zona…”.
- En la ejecución de este brutal crimen de Estado, fueron exterminados los siguientes integrantes del Frente Guerrillero Américo Silva (FAS), en edades comprendidas entre los 16 y 29 años:
- Sor Fanny Alonso “Patricia”.
- Roberto Rincón Cabrera “Catire”.
- Nelson Pacín Collazo.
- José Márquez Velásquez
- Emperatriz Guzmán Cordero.
- Diego Alfonzo Carrasquel.
- Beatriz del Carmen Jiménez.
- María Luisa Estévez “Natacha”.
- Carlos Alberto Zambrano Mira.
- Carmen Rosa García “Rossi”.
- Eusebio Ricardo Martel Daza.
- Euménides Isidora Gutiérrez Rojas.
- Jorge Becerra.
- José Miguel Núñez.
- Mauricio Tejada “Plaza”.
- Luis José Gómez “Pomponio”
- Julio César Farías “Miguel”.
- Antonio María Echegarrieta.
- Rubén Alfredo Castro Batista.
- Baudilio Herrera Veracierta.
- Isidro Zerpa Colina.
- Carlos Anzola Hernández.
- Ildemaro Lorenzo Morillo
- El asalto al campamento lo iniciaron dos aviones OV-10 Bronco, dos cazas Canberra y helicópteros de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV). Seguidamente entraron en acción centenares de efectivos del Ejército y la Dirección General Sectorial de Inteligencia y Prevención (DISIP), a las órdenes de Henry López Sisco.
- Los rostros de las víctimas quedaron desfigurados por los múltiples disparos y culatazos que recibieron. Según testigos presenciales y expertos forenses fueron arrodillados, recibiendo múltiples impactos de ráfagas de ametralladora.
- Cortina de Humo Mediática. Aunque el entonces ministro de la Defensa, Gral. de División Vicente Luis Narváez Churión y el ministro de Relaciones Interiores quisieron distorsionar los hechos, declarando que se trató de un enfrentamiento contra un bando fuertemente armado, todo quedó desmentido por la asimetría y desproporcionalidad en la correlación de fuerzas concurrentes al escenario del crimen.
- La superioridad numérica de más de 500 efectivos uniformados del gobierno, frente a 17 muchachos y 6 heroínas, precariamente armadas, expuso a la luz pública el uso desproporcionado de la fuerza y la clara intención de exterminar a militantes de izquierda que habían sido convocados a un Pleno Regional de Bandera Roja (BR) para debatir acerca del futuro de la organización.
- Fue Henry López Sisco quien, después de rendir a los integrantes de BR, los asesinó con tiros de gracia arrodillados al pie de unos árboles.
- Los cazas bombarderos Canberra lanzaron 27 bombas de 50 libras contra el campamento, mientras los OV-10 Bronco y helicópteros artillados UH-1H se encargaron de ametrallarlo.
- Al tercer día de la Operación Exterminio, habían ingresado a las morgues de Cantaura, El Tigre y Anaco 55 muertos. A raíz de la información suministrada por los reporteros de 2001 se supo que no solo los guerrilleros fueron atacados, sino que comunidades indígenas y campesinas de la zona sufrieron el embate de los cuerpos de seguridad del Estado. Tres haciendas cercanas a la zona fueron bombardeadas con alto saldo de muertos y heridos.
- Se calificó como masacre porque aparte del sorpresivo ataque de aeronaves de guerra, para barrer a 17 hombres y seis mujeres, en tierra fueron desplegados más de 400 Cazadores del Ejército y 100 agentes de la DISIP.
- Hasta el Hospital de El Tigre Dr. Felipe Guevara Rojas fueron trasladadas urnas para adultos y algunas urnas blancas para niños, lo que según las graficas demuestra que la masacre tuvo entre sus víctimas a menores de edad.
- Durante tres días, las fuerzas combinadas “peinaron” un vasto sector de la región sur del edo. Anzoátegui, focalizando la acción homicida en el sitio conocido como “Los Changurriales del Morocho Evans”, lugar acordado para la concentración partidista.
- Un poblado indígena cercano, conocido como “La Cariña”, fue severamente bombardeado por la aviación y se registraron varias bajas entre sus moradores.
- Los enviados de 2001, Ediccio Balestrini e Hilario Mújica confirmaron que el número de personas muertas se elevó a más de 50, entre las cuales había seis mujeres, tres de ellas en estado de gravidez.
- “DOS GUERRILEROS DELATARON EL CAMPAMENTO”. Así tituló El Nacional del 8 de octubre de 1982, informando que “por una delación de dos guerrilleros (los hermanos Rabanales) se logró descubrir el campamento de Bandera Roja cerca de Cantaura. Dos delatores sobrevolaron la zona en un helicóptero privado, donde iban tres agentes de seguridad del Estado.”
- Ambos delatores se infiltraron en el campamento cumpliendo instrucciones de Gabriel Puerta Aponte, quien, casualmente, ese día fue trasladado al Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, en Caracas.
LOS DELATORES:
- En la reunión del Comando Táctico Nacional (CTN) de Bandera Roja, realizado semanas antes, se le dijo a Gabriel Puerta Apontesobre la inconveniencia de incorporar a los hermanos Rabanales al Frente Américo Silva.
- Desoyendo esta decisión, Puerta Aponte los sembró en esas columnas guerrilleras donde actuaron como infiltrados de la DISIP.
- Nolberto y Alirio Rabanales llegaron días antes al sitio de reunión, por órdenes de Puerta Aponte. Estando allí hubo muchas quejas por las constantes “salideras” de los hermanos en cuestión, quienes a cada rato se ausentaban del campamento. Un día antes de la masacre desaparecieron sin pedir autorización al comandante Rincón.
- En reiteradas oportunidades, los campesinos alertaron a los jefes guerrilleros acerca de los movimientos de tropas del Ejército y la DISIPen las cercanías del campamento. Sin embargo, “El Catire” Roberto Rincón, comandante del Frente Américo Silva, tenía órdenes de Puerta Aponte de no movilizarse. Desoyó así dichas recomendaciones y mantuvo al Frente Américo Silva inmovilizado durante semanas.
- El 8 de mayo de 1986, cuatro años después, los hermanos Rabanales fueron los mismos que dieron todos los datos y ubicación acerca de la reunión de un grupo de estudiantes en el estado Yaracuy y condujeron a la DISIP a la ejecución de la Masacre de Yumare, dirigida personalmente por López Sisco.

Carta Pública del padre una víctima:
Cinco años después, Miguel Ángel Zambrano Ochoa, padre de Carlos Alberto Zambrano Mira, joven de nacionalidad chilena asesinado en Cantaura, publicó una carta dirigida al presidente Jaime Lusinchi, la cual es del siguiente tenor:
El 4 de octubre pasado se cumplieron cinco años de la archiconocida “hazaña” del “Gobierno de los pobres Social Cristiano Copei”,presidido por el Dr. Luis Herrera Campíns.
En aquella fatídica y fría mañana del cuatro de octubre de 1982 (...) se consumó un acto criminal de grandes proporciones que, para la mayoría de la gente, no podrá ser olvidado jamás.
Fue un acontecimiento bochornoso e indignante, siendo noticia en los 5 continentes y que puso en entredicho el Precepto Constitucionalque se refiere al derecho a la vida y además se burlaron de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Cuatro aviones de la Fuerza Aérea iniciaron la acción con un bombardeo indiscriminado al sitio donde se encontraban reunidos unos cuantos muchachos idealistas.
Se disponían a saborear el aroma del café mientras la espesa sombra de la muerte tendía su manto envolvente sobre el suelo oriental,tomando posiciones de asalto en cerco terrible de exterminio.
Simultáneamente, fuerzas terrestres del Batallón de Cazadores, al mando del General José Murga Cabrices, ayudados por comandos dela Disip, PTJ y otros, tendían un enorme cerco de emboscadas con el único fin de ir rematando a los que lograron escapar al siniestro bombardeo.
El resultado del alevoso, insólito e injusto acto criminal es bastante conocido: 23 jóvenes venezolanos muertos. No hubo heridos capturados, no hubo detenidos.
Cuando se hizo entrega de los cadáveres a sus familiares y se realizó la exhumación y reconocimiento, se permitió determinar que, por lo menos 14 de éstos, presentaban tiros de gracia en la nuca o detrás de la oreja. Uno de los cadáveres que presentaba un horrible tiro en la nuca era el de mi hijo, CARLOS ALBERTO ZAMBRANO MIRA, cuyo cadáver fue entregado el 12 de octubre a las 5 de la tarde, después de una escena dantesca que recuerda a las hordas criminales de la época hitleriana.
Los presuntos responsables de esta horrible y repudiable masacre son muy conocidos: El expresidente Luis Herrera Campíns, los exministros Dr. Luciano Valero, el General Vicente Narváez Churión y el Dr. Remberto Uzcátegui*.
Todos ellos tienen la principal responsabilidad frente a este hecho, perpetrado en violación flagrante de todos los Tratados Internacionalesprevistos para esa clase de confrontación. Sin embargo, lo más grave del suceso criminal es la violación del artículo 58 de la Constitución Nacional.
El gobierno que presidió el Dr. Luis Herrera Campíns, durante los cinco años, se empeñó y trató de convencer al mundo de que en nuestro país había un estado de derecho, un régimen de garantías ciudadanas, un sistema democrático respetuoso de los derechos humanos, pero quedó demostrado con la Masacre de Cantaura que la ficción democrática que vivimos es sólo una cortina de humo detrás de la cual se esconde un régimen injusto, opresivo, represivo y de dominación de una pequeña minoría sobre las amplias capas sociales que conforman el pueblo venezolano.
¿Qué hizo la Fiscalía General de la República ante este acto criminal? Axiomáticamente nada. La Fiscalía General debe velar por la observancia de la Constitución, de las leyes, de los Derechos Humanos y las Garantías Constitucionales de todos los ciudadanos en todo el territorio nacional.
El ex Fiscal General de la República (Dr. Pedro Mantellini González declaró cerrado el caso Cantaura, y una vez realizadas las diligencias en el sitio del suceso concluye: “El suceso fue un acto de guerra y por lo tanto no hay motivos para continuar la investigación…”.
- Esta carta abierta de un padre indignado, clamando por justicia, solicitando una investigación exhaustiva e imparcial, como la de todos los padres y madres de los asesinados en Cantaura, cayó en el silencio cómplice de un presidente que pasó cinco años de su gobierno auspiciando aún más el crimen político y la corrupción.
- Tuvieron que pasar 23 años para que el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, en el programa Aló Presidente Nº 236 trasmitido el 9 de octubre de 2005, hiciera un llamado a todos los poderes públicos, instando a la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo de Justicia y a la Fiscalía General de República para que se ordenara la reapertura de las investigaciones, se llegara al fondo del caso, se determinara las responsabilidades y se hiciera justicia: “Habría que llamar al presidente de entonces (Luis Herrera) y al Jefe de la Disip(policía política) para que declarasen… las autoridades sabían del lugar en el que se iba a reunir el grupo desde varios días antes y lo rodearon con cazadores del Ejército… Una vez en el sitio, se ordenó que los bombarderos Camberra lanzasen bombas y, terminada esa acción, entraron los comandos de la Disip a rematar a los que resultaron ilesos o heridos…”, reseñó el Presidente Chávez, en aquella alocución dominical.

REDACCIÓN MAZO