La verdad sale a flote: Sí existen las sanciones contra Venezuela y han traído graves consecuencias
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Publicado: 30/01/2026 05:00 PM
Desde que, en 2014, el
expresidente estadounidense Barack Obama declaró a Venezuela como
una “amenaza inusual y extraordinaria”, a petición de la oposición nacional, se
abrieron las puertas para justificar las más de 960 sanciones que actualmente sufre
el país y que siempre aseguraron que no afectaban la economía.
Luego del pasado 03 de enero,
cuando EEUU bombardeó a la capital venezolana y secuestró al presidente Nicolás
Maduro y a su esposa, Cilia Flores; se reunió con representantes de las
empresas petroleras de su país, que por años estuvieron realizando en nuestro territorio actividades comerciales, con el fin de que estas retomen sus operaciones para garantizar su
mercado, y que, para ello, se van a remover las sanciones que siempre aseguraron
que no afectaban al país.
EEUU impuso sanciones
económicas cada vez más severas contra Venezuela y éstas restringen el
acceso del gobierno al financiamiento externo, limita su capacidad de compra,
producen un embargo comercial, asfixia financiera, congelamiento de activos,
suministros de alimentación, energía, comunicaciones, entre las más
importantes.
La aplicación de estas
medidas unilaterales puso al país en riesgo de una catástrofe humanitaria, ya
que Venezuela quedó sin ingresos debido a la limitación de importaciones
petroleras y sus relaciones comerciales con el resto del mundo. Los riesgos de presionar
para que ocurriera una hambruna en el país no suelen estar presentes en las
conversaciones de la oposición venezolana.
De acuerdo con un documento
llamado “Los números del bloqueo 2014-2022” publicado por el Observatorio
Venezolano Antibloqueo, las sanciones de 2017 "impidieron que posibles
socios extranjeros financiaran operaciones en el sector petrolero de Venezuela
y congelaron el refinanciamiento de la deuda interna. Luego de la primera ronda
de sanciones económicas, la producción de petróleo sufrió el peor
colapso que haya padecido una economía productora de petróleo sin estar en
guerra ni en una huelga del sector”.
Se añadió, en ese documento, que “como
consecuencia, la economía perdió aproximadamente 17 mil millones de dólares al
año. Las operaciones que no fueron afectadas, como las alianzas comerciales con
China o Rusia, tuvieron un crecimiento en la producción o se
estabilizaron mientras el resto de la industria petrolera colapsaba. La nueva ronda de sanciones petroleras ocasionó
una pérdida adicional de 10.000 millones de dólares al año, lo que equivale a
más de dos terceras partes de las importaciones del país. Los expertos de la
industria confirmaron que las sanciones han tenido un efecto paralizante en el
sector petrolero del país”.
Al respecto, el economista Francisco
Rodríguez, jefe de la Revista Torino Economics explicó que “las
sanciones contra Venezuela tienen una verdad incómoda. Ignorar el
sufrimiento que están causando por imponer un modelo extranjero, solo busca empobrecer
a los venezolanos y hará que su difícil situación sea aún más desesperada y
solo conducen a la pérdida de vidas”.
Añadió Rodríguez que “un
ejemplo de ello es el golpe contra Salvador Allende en Chile, cuando
EEUU allanó el camino para la devastadora política económica de los
Chicago Boys. Los mecanismos por los que Washington decidió “hacer
chillar a la economía chilena”, ataque a la moneda, bloqueo financiero,
inflación inducida; son los mismos que le impuso a la Venezuela
bolivariana mediante las “sanciones”; multiplicados por la extensión global del
capitalismo. Después del golpe chileno, el Fondo Monetario Internacional ayudó
al gobierno de Pinochet con enormes préstamos; pero le negó cualquier
ayuda financiera al presidente Allende”.
El gobierno estadounidense
siempre dijo que las sanciones no afectaban las relaciones comerciales
venezolanas con el resto del mundo, a pesar de denunciar en todos los espacios
la asfixia financiera que sufre el país producto de ellas, como cuando el 13 de
septiembre al 11 de octubre de 2021, en el marco de la sesión 48° del Consejo
de Derechos Humanos, en la que organizaciones venezolanas y del resto del
mundo denunciaron en la Organización de Estados Americanos (ONU) enviaron
una carta conjunta a favor del levantamiento de las medidas coercitivas
unilaterales contra Venezuela.
Dicha carta recordó que “la
aplicación de las sanciones, impuestas por EEUU y sus aliados, implica
un bloqueo de facto en contra Venezuela, que infringe las obligaciones contraídas
en materia de derechos humanos por los países que las imponen; y que ha tenido
como propósito atacar la economía venezolana para acrecentar la presión sobre
el país y en el contexto de la pandemia. Como efecto del bloqueo, los ingresos
del Estado se contrajeron en un 99% y el país actualmente vive con el 1% de sus
ingresos usuales”.
Incluso, los bancos y organismos
internacionales subordinados a EEUU fueron aún más lejos, aplicando el
mecanismo de “sobrecumplimiento”, es decir, el apego excesivo a las medidas
sancionadoras denunciado por el gobierno bolivariano; en particular en lo que
se refiere a los fondos destinados a la compra de vacunas contra el Covid-19.
Este particular lo denunció Rusia en dicho Consejo, como “la
histeria sancionadora que violó incluso las reglas de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) y los intereses del sector privado; perseguido
por los vetos y chantajes del gobierno estadounidense”.
A pesar de esto, pocos
representantes del gobierno estadounidense han reconocido el daño que producen
las sanciones y el efecto que tienen en la sociedad venezolana. En agosto de 2017,
Michael Shifter, expresidente de Diálogo
Interamericano y profesor en la Escuela de Asuntos Exteriores de la
Universidad de Georgetown, en una entrevista ofrecida a CNN habló
sobre las sanciones que el gobierno estadounidense ha impuesto sobre el
gobierno venezolano. En ella Shifter reconoció que “las sanciones contra
el sector petrolero causan sufrimiento al pueblo venezolano, y si se amplían al
sector energético, tendrán un impacto muy fuerte en Venezuela porque el
país funciona sobre el sector petrolero, pero al mismo tiempo puede tener
efectos tanto económicos y políticos contraproducentes”.
Añadió Shifter
respecto a las sanciones petroleras, que “creo que el resultado, podría
agravar el sufrimiento que ya están pasando muchos venezolanos. Lo poco que
tienen que comer, lo poco que hay en el país se debe al petróleo y a los
consumidores como EEUU. Si eso se corta totalmente creo que el impacto
podría ser devastador para ese sector, creo que una de las lógicas en Washington
es que tal vez la posibilidad de estas sanciones por lo menos podría afectar el
comportamiento y la conducta del gobierno de Maduro, pero no estoy
seguro si esto realmente es un camino muy eficaz para buscar una solución a la
crisis.”
En la entrevista Shifter concluyó
que “el petróleo es de lo que vive Venezuela; sin petróleo no funciona
la economía y para el mercado estadounidense es fundamental para ese país, pero
tiene sus posibles problemas. Las sanciones agravan la situación humanitaria, y
también puede ser muy mal visto por los socios de EEUU, que ahora están
trabajando de una manera conjunta para aumentar la presión sobre Maduro.
A mi juicio, no funcionaría y tendría un efecto negativo sobre la gente.”
El daño inmoral que ocurre en Venezuela
lo han denunciado muchas personalidades influyentes en distintos sectores de EEUU;
por ejemplo, Jeffrey Sachs, Economista y director del Centro de
Investigación de Economía y Política declaró en mayo de 2019 que “las
sanciones estadounidenses apuntan deliberadamente a destruir la economía
venezolana y, por tanto, conducir a un cambio de régimen. Es una política infructuosa,
despiadada, ilegal y fracasada que causa graves daños al pueblo venezolano”.
Luego, en 2020, el político y profesor estadounidense, Noam Chomsky,
declaró que “las sanciones impuestas a Venezuela por EEUU recortaron
los medios por los cuales el gobierno venezolano podría haber escapado de la
recesión económica, causando una dramática caída en la producción de petróleo y
una grave crisis económica. El bloqueo causó la muerte de muchas personas que
no pudieron acceder a medicamentos que hubieran podido salvar sus vidas”.
Más adelante, en 2021, la doctora
Alena Douhan, Relatora Especial de la ONU, luego de visitar el
país, declaró que “la congelación de los activos del Banco Central ha
exacerbado la situación económica y humanitaria, e impedido que los ingresos y
el uso de los recursos permitan desarrollar las infraestructuras y llevar a
cabo programas de apoyo social; ha tenido un efecto devastador en toda la
población de Venezuela”.
Y antes de todo esto, el presidente Hugo Chávez, en 2011, alertó que “la causa más importante de los ataques del imperio estadounidense a Venezuela son los recursos nacionales, tenemos la mayor reserva mundial de petróleo, ¡esa es la razón! Y no descansará para tratar de frenar el avance de la Revolución Bolivariana que nació el 04 de febrero de 1992”.
Ya van 12 años desde que EEUU decidió bloquear a Venezuela para "torcer el brazo" de la Revolución Bolivariana y ésto ha llevado al Pueblo a atravesar por dificultades que se traducen en la disminución significativa de sus ingresos, el acceso a bienes y servicios y limitado e incluso eliminado su capacidad de ahorro; sin embargo, hoy el mismo presidente que nos impuso la mayor cantidad de sanciones, decide levantarlas para hacerse de nuestros recursos porque son necesarios para salvar su economía y con esto, erigirse como salvador ante un caos que él mismo provocó.
Para Chávez, los ataques a
Venezuela serán una "constante estrategia imperialista, económica y
política que busca socavar la nación, con el fin de controlar los recursos del
país". Esto no es de ahora ni tampoco será el último ataque, por lo que debemos mantener la unidad popular para hacer frente a la defensa de la
Patria.
AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO