La Sayo y el Eterno Retorno: ¿Transición a la venezolana o solo otra ensalada de palabras?

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Publicado: 08/04/2026 10:34 PM

María Corina Machado, mejor conocida como La Sayo, ha vuelto a encender su máquina de humo para vendernos una transición "a la venezolana". Tras décadas prometiendo que el final está a la vuelta de la esquina, ahora pretende comparar la crisis nacional con los procesos de España o Chile, sólo para concluir con una de sus típicas frases vacías que no dicen nada, pero suenan a mucho. 

Es el liderazgo del espejismo: una capitana que siempre grita "tierra a la vista" mientras el barco sigue dando vueltas en el mismo charco de frustración desde hace 20 años.

Lo más irónico es que hasta sus propios aliados de la "ultraderecha" ya no compran el boleto para su circo de ilusiones. Sus colegas le sacan en cara la pregunta que ella siempre evade: ¿Por qué creerle ahora si en 2012, cuando tenía el viento a favor, no pudo concretar nada? La "fuerza" de la que tanto alardea parece ser meramente vocal, un liderazgo de tarima y redes sociales que se diluye en cuanto le piden una estrategia que no dependa de esperar un milagro o de que la gente se inmole por su enésimo "hasta el final".

La coherencia de Machado es tan escasa como los resultados de sus llamados a la calle, los cuales recicla cada vez que siente que el protagonismo se le escapa. Es fácil pedirle al ciudadano que "se mantenga firme" desde la comodidad de su estatus de profeta incomprendida, pero la realidad es que su historial es un cementerio de promesas incumplidas. 

Ella misma se pregunta si el mundo se ha vuelto loco, sin darse cuenta de que la verdadera locura es esperar que una política que ha fracasado sistemáticamente durante décadas sea la que traiga una solución distinta.
Al final, La Sayo sigue atrapada en su propio bucle temporal, repitiendo que estamos "muy cerca de la libertad" con la misma seriedad con la que lo decía hace diez años. Su liderazgo no es más que un producto de marketing para nostálgicos de la derrota, una transición circular que siempre termina en el mismo punto de partida: una foto nueva, un discurso con tono de regaño y el pueblo esperando una libertad que ella solo usa como eslogan publicitario.

REDACCIÓN MAZO

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