La Masacre de El Calabozo

Publicado: 26/08/2026 09:00 PM

Hace 44 años

La Masacre de El Calabozo

(BBC, 22 de agosto 2012)

  • Entre el 21 y 22 de agosto de 1982, ocurrió en El Salvador la masacre de El Calabozo.Escuadrones de la muerte (cuyo jefe Roberto D´Aubisson se reunía frecuentemente con Leopoldo Castillo y Edmundo González Urrutia en la sede de la embajada venezolana) y grupos élites del Ejército salvadoreño mancharon de sangre las riberas del Río Amatitán,ubicado en el municipio de San Esteban Catarina, departamento de San Vicente.
  • Corría en Venezuela el cuarto año del gobierno de Luis Herrera Campins, cuya política exterior estuvo marcada por la conformación, entrenamiento y financiamiento de los escuadrones de la muerte en Centroamérica.
  • Para la ejecución de esta nefasta política de exterminio de grupos de izquierda y religiosos (as) progresistas, fueron encargados los diplomáticos Leopoldo Castillo, embajador y Edmundo González Urrutia, como primer secretario y encargado de negocios.
  • Entre los días 21 y 22 de agosto,más de 300 personas, en su gran mayoría campesinos, mujeres, ancianos y niños, fueron acorraladas y acribilladas a corta distancia; mientras helicópteros de las Fuerzas Aéreas Salvadoreñas bombardeaban y ametrallaban los caseríos, conucos y aldeas campesinas.
  • Esta operación fue conocida como “Teniente Coronel Mario Alberto Azenón Palma” y ejecutada conjuntamente por batallones especiales de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), escuadrones de la muerte y unidades aéreas de combate, escribiendo con sangre inocente las más tenebrosas páginas de la historia de ese país centroamericano.
  • El despliegue castrense comenzó el 18 de agosto de 1982 y abarcó tanto el norte como el sur de San Vicente durante los últimos días de ese mes.
  • La reconstrucción del genocidio, efectuada por antropólogos y expertos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), determinó que la ofensiva fue meticulosamente planificada.
  • La acción combinó ataques desde el aire y tierra firme, incursiones de unidades de élite como el Batallón Atlacatl y un barrido sistemático por comunidades rurales.
  • Las fuerzas militares emplearon bombardeos, artillería y tácticasde cerco, justificando la acción como una maniobra contra los grupos insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
  • El cerco castrense dejó sin escapatoria a cientos de campesinos que intentaban huir de los bombardeos y las incursiones.
  • Los testimonios recopilados por la CNB y el Comité Pro-Búsqueda de Desaparecidos narran cómo familias enteras procuraron amparo en la orilla del Amatitán,solo para ser arrasadas por el fuego militar.
  • El ataque fue totalmente indiscriminado: no se hizo distinción entre civiles y presuntos combatientes.
  • Numerosas víctimas fueron ejecutadas a quemarropa, mientras que otras padecieron violencia sexual y sus cuerpos fueron arrojados al río o disueltos con ácido, lo que imposibilitó su identificación posterior.
  • Tras la masacre, la versión oficial negó los hechos. El entonces ministro de Defensa, José Guillermo García, aseguró que no hubo tal matanza, pese a la evidencia documentada por la Comisión de la Verdad y diversos organismos de derechos humanos.
  • Mientras estos crímenes de lesa humanidad ocurrían no se alzó la voz de ninguno de los antes mencionados diplomáticos para denunciarlo.
  • “Los Matacuras”, como eran conocidos Castillo y González Urrutia, siguieron coordinando desde la embajada las reuniones con el genocida D´Aubisson, para garantizar el éxito de la eliminación de la insurgencia salvadoreña en el marco de la llamada “Operación Centauro”.
  • El drama de los desaparecidos: Una de los aspectos más dantescos de la masacre de El Calabozo es la desaparición de niños y niñas. Según los registros de Pro-Búsqueda y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), al menos 17 menores (11 niñas y 6 niños) desaparecieron durante el operativo militar.
  • Hasta ahora, pasados 44 años, decenas de los cuerpos de las mujeres, ancianos y niños masacrados no han sido recuperados; el río y los procedimientos militares borraron evidencias e identidades, dejando solo listas de nombres y la certeza del vacío.
  • Posteriormente,la aprobación de una Ley de Amnistía en 1993 bloqueó por años cualquier investigación judicial. Solo tras su derogación, en 2016, se logró la reapertura de la causa y la emisión de órdenes de captura contra exjefes militares.
  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado salvadoreño adoptar medidas de reparación para las víctimas y sus familias. Sin embargo, la impunidad persiste y el acceso a la data contenida en los archivos militares sigue siendo restringido.

REDACCIÓN MAZO

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