LA JUSTICIA ELECTROCUTADA - 4 CASOS DE LA VIDA REAL

Publicado: 05/08/2026 09:00 PM

LA JUSTICIA ELECTROCUTADA - 4 CASOS DE LA VIDA REAL

Una larga lista de “cangrejos policiales” dejaron en shock a la conciencia nacional entre 1958 y 1998. En cada caso, la solidaridad automática entre los medios de comunicación y las mafias judiciales cerraron filas para adormecer al público tras una cortina de humo y un manto de impunidad a favor de los delincuentes de cada uno de los poderes involucrados, poniendo en libertad a una larga lista de hampones, niños ricos, sacerdotes, funcionarios militares, parlamentarios, secuestradores, cleptócratas y asesinos, amparados por las tribus judiciales, en complicidad con la prensa nacional.

Los “Cangrejos de Oro” son cuatro casos electrocutados en la silla eléctrica de los dueños de los poderes fácticos de aquella Venezuela del derroche, los drogadictos de padres influyentes, las élites adineradas, los sacerdotes lascivos y la guachafita gubernamental, cuyos expedientes sumariales fueron engavetados y al día de hoy están mejor documentados, resumidos en la obra “Cuatro Crímenes, Cuatro Poderes” del abogado, criminólogo y excomisario policial Fermín Mármol León. Los cuatro fueron novelados y llevados a la pantalla con nombres ficticios, pero basados en personajes y hechos de la vida real:


  • CANGREJO I: El 15 de octubre de 1961, entre las 200 y 300 a.m., fue violada y asesinada Lesbia María Biaggi Tapia, de 24 años, exsecretaria de la Cámara de Comercio de Ciudad Bolívar. Era hija adoptiva y por lo tanto hermana no biológica del sacerdote Luis Ramón Biaggi Tapia, de 32 años, párroco de la Iglesia de Santa Ana y Capellán de la Cárcel de Vista Hermosa de esa ciudad.
    • El médico forense autopsiante, Dr. Humberto Bartoli, determinó que el agresor de Lesbia María usó un arma blanca de doble filo (estilete), con la que le infirió cuatro heridas, una de ellas mortal, en el séptimo espacio intercostal izquierdo; quepadecía de blenorragia y que la muchacha antes de morir luchó contra éste, lo araño y le arrancó cabellos de varias partes del cuerpo y la cabeza. Todas las muestras fueron minuciosamente recolectadas y analizadas por los laboratorios de la Policía Técnica Judicial (PTJ) en Caracas.
    • Los moldes de unas pisadas de pies descalzos y ensangrentados, que salían del cuarto de Lesbia Biaggi, coincidieron con la horma del sacerdote.
    • La ausencia de gritos, ruidos, puertas o ventanas forzadas determinó que Lesbia María conocía al agresor y que este entró sin violencia alguna a la habitación.
    • El Padre Biaggi se mostró visiblemente molesto y opuso resistencia a las pruebas, alegando que era una ofensa a su dignidad sacerdotal la realización de experticias de su sangre y semen. Inevitablemente tuvo que acceder a ello. El arma homicida nunca apareció.
    • En las pesquisas quedó demostrado que el sacerdote padecía de blenorragia, que en ocasiones había golpeado a la víctima y que ejercía sobre ella un control excesivo en cuanto a los pretendientes o novios que tuvo. Llegó a abofetearla por el uso de prendas de vestir que consideraba inapropiadas.
    • El 25 de octubre de 1961, el caso quedó policialmente cerrado, tras haber accedido a realizarse todas las pruebas. El tribunal de la causa de Ciudad Bolívar dictó auto de detención y Venezuela quedó horrorizada al conocer de las abominaciones que pueden ocurrir dentro de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
    • Sin embargo, durante el cumplimiento de su condena en la Cárcel de Vista Hermosa, sorpresivamente el caso fue radicado a la jurisdicción del estado Guárico por razones desconocidas.
    • El 20 de enero de 1964, Luis Ramón Biaggi Tapia fue absuelto por el Juzgado Primero en lo Penal de San Juan de los Morros y puesto en libertad condicional. El 26 de abril de 1967 fue absuelto de todos los cargos por considerar “que no existían pruebas concluyentes”.
    • No obstante, un ápice de lo que podría pasar en la oscuridad de los seminarios, internados, iglesias y hogares de residencia sacerdotal quedó expuesto a la luz pública con este caso.


  • CANGREJO II: El secuestro y asesinato del niño Carlos Vicente Vegas Pérez, ejecutado por malandros de alcurnia del Country Club de Caracas para saldar deudas con narcotraficantes colombianos (el poder económico ligado a los grandes).
    • El 22 de febrero de 1973, el niño Carlos Vicente Vegas Pérez, de 13 años, salió de su casa para comprar, a pocas cuadras, unos suplementos de comiquitas en el Centro Comercial Santa Marta. Más nunca regresó a su hogar.
    • Carlos Vicente era el hijo menor del arquitecto Martín Vegas Pacheco y de Trina Pérez de Vegas, hermano menor del afamado novelista Federico Vegas, quien fue uno de los indiciados por su estrecha amistad con el grupo de secuestradores.
    • Estos miembros de selectos círculos sociales se dedicaban al consumo y distribución de drogas, identificados en los expedientes sumariales con los apellidos de los Amos del Valle: Herrera, de las Casas, Branger, Batista Zuloaga, Zuloaga Pocaterra, Rízquez Cupello, Capecci, Paredes, Díaz Pietri y Parilli Pietri. Estos últimos vinculados a la Primera Dama de la República, Doña Alicia Pietri de Caldera.
    • Los secuestradores sedaron al niño Carlos Vicente, lo maniataron, lo amordazaron y lo metieron en la maleta de un carro para trasladarlo a un escondite. En el trayecto murió asfixiado por inhalación de monóxido de carbono. Antes de morir recibió una golpiza y le fue fracturado el cráneo.
    • Posteriormente los jóvenes homicidas arrojaron el cadáver a un barranco en la autopista Coche-Tejerías, donde apareció el 1º de marzo de ese año. Habían cobrado al día siguiente del secuestro, como rescate, la suma de bolívares 150.000, equivalentes hoy a 350.000 dólares.
    • A los pocos días de aparecer el cadáver y de practicar todas las pesquisas y experticias forenses les fueron dictados los autos de detención a:
      • Alfredo Parilli Pietri
      • Roberto Díaz Pietri
      • José Luis “Caramelo” Branger
      • Omar “Chino” Cano Lugo
      • Gonzálo “Fafa” Capechi
      • Orietta Cabrices
      • Nicomedes Zuloaga Pocaterra
      • Javier Paredes
      • Diego Baptista Zuloaga
      • Julio Neri
      • Diego Rízquez Cupello
      • Como indiciado fue llamado a declarar el hermano de la víctima, Federico Vegas Pérez.
    • Sin embargo, al cabo de un mes,todos los indiciados fueron absueltos y el Caso Vegas se convirtió en otro “cangrejo de oro” que ingresó a los registros de la impunidad.
    • Inesperadamente, el expediente sumarial le fue arrebatado a los investigadores y comisarios de la Policía Técnica Judicial (PTJ),convirtiéndose en otro caso policialmente resuelto, bien investigado y bien engavetado, debido a grandes presiones de los poderes fácticos imperantes (el eclesiástico, el político, económico y el militar).


  • CANGREJO III: “El Crimen del Cafetal (La Estatuilla Mortal)”. Bomba camuflajeada dentro de una estatua de una virgen mata a Hilda Hernández de Rangel, joven esposa del diputado de Acción Democrática (AD), Martín Antonio Rangel.
    • El 6 de diciembre de 1965, el diputado Rangel entregó en manos de su esposa, Hilda Hernández, un regalo en la sala de su hogar ubicado en El Cafetal. Era una caja y dentro una estatuilla de La Virgen de Coromoto.
    • El diputado rápidamente subió a la planta alta de la casa y la señora, al abrir la caja con la estatuilla, salió disparada por el aire, quedando su cuerpo completamente destrozado en la ensangrentada sala.
    • No obstante que todos los interrogatorios, pesquisas y experticias realizadas por los comisarios e investigadores de la PTJdeterminaron que el único responsable de “El Crimen del Cafetal” era el mismo cónyuge de la víctima, diputado de AD, Martín Antonio Rangel, altos funcionarios y medios de comunicación congelaron el expediente, al enfilar las acusaciones hacia miembros de partidos políticos ilegalizados, entonces en la clandestinidad.
    • Al diputado adeco no le fue allanada su inmunidad parlamentaria, sino que se esperaron cinco largos años para que, una vez vencido su periodo legislativo, fuese sentenciado por un juez tarifado de la conocida “Tribu de David”, el cual dictaminó que no habían meritos ni evidencias suficientes para imputarlo por el homicidio de su joven de esposa de 22 años.
    • En el expediente sumarial corrieron insertas todas las pruebas que incriminaban al diputado Rangel, comprobándose fehacientemente que era experto explosivista y que perteneció al “aparato especial” de sabotaje y atentados de Acción Democrática (AD) en la clandestinidad.
    • A los cuatro meses del abominable asesinato, el diputado Rangel contrajo nupcias con una joven menor de edad, de quince (15) años.
    • Mientras tanto, el director de la Dirección General de Policía DIGEPOL, J.J. González Patiño, aprovechó la oportunidad de este homicidio calificado para ponerle precio a las cabezas de los siguientes dirigentes políticos de izquierda:
      • Rafael Nery Carrillo
      • Eduardo Gallegos Mancera
      • Pedro Ortega Díaz
      • Lino Martínez
      • Alí Rodríguez Araque
      • Alonso Ojeda Olaechea
      • Germán Lairet
      • Radamés Larrazábal


CANGREJO IV: “El Crimen del Ascensor”. El Asesinato de la estudiante de Economía, Delcia Morelia Paradisi Carabaño.

  • Hace 61 años, a las 6:30 a.m. del viernes 30 de julio de 1965, la joven Delcia Morelia Paradisi, 24 años, estudiante del 4º año de Economía en la Universidad Central de Venezuela (UCV), fue asesinada por su esposo Roberto Rivero Pérez, quien fue absuelto de toda responsabilidad por los tribunales de justicia de la Cuarta República, al extraviarse algunas de las pruebas recabadas por la PTJque evidenciaban su culpabilidad.
  • Al cumplirse 61 años del llamado “Crimen del Ascensor”, que mantuvo a Venezuela en suspenso durante meses, el único rastro que queda, en la memoria de la impunidad, fue la insólita sentencia absolutoria que puso en libertad a un asesino al servicio de los gobiernos fratricidas de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.
  • El capitán de la Aviación, Rivero Pérez, era un oficial protegido por los Servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), debido a su participación en los bombardeos efectuados en las zonas montañosas de los estados Lara, Falcón, Portuguesa y Trujillo,para asesinar y amedrentar a poblaciones rurales señaladas de colaborar con la guerrilla.
  • La sentencia o mamotreto jurídico, que absolvió al asesino, consideró que la desaparición de algunas pruebas era motivo suficiente para declarar sin lugar los alegatos del Ministerio Público contra el único indiciado en la causa.
  • Coincidencialmente, el juicio fue radicado de la jurisdicción penal ordinaria y trasladado a la jurisdicción de un tribunal especial militar ad-hoc, donde el SIFA se ocupó de sustraer del expediente los elementos claves encontrados en la escena del crimen.
  • Esa mañana, Delcia Morelia Paradisi Carabaño, salió junto a su esposo a presentar un examen final en la UCV. Dentro del ascensor del Edificio Riverside, donde vivían, Rivero le disparó dos veces a quemarropa. Luego salió a la calle gritando y lanzando tiros al aire con su arma de reglamento.
  • Los vecinos alarmados, que auxiliaron apresuradamente a Rivero, para llevar a la agonizante dama al Hospital Clínico Universitario (HCU), observaron que antes de hacerlo Rivero decidió devolverse a su casa para cambiarse de ropa.
  • El capellán del HCU oyó a Rivero Pérez decir: “Yo le di dos tiros, no sé cómo fue”, cuando este ingresó a su esposa a la sala de emergencias de este centro de salud.
  • En el sonado caso, también conocido como “El Crimen de Bello Monte”, no sirvieron para los jueces del tribunal ad-hoc los más de 20 indicios, basados en fehacientes testimonios, experticias balísticas, pesquisas y huellas recabadas por la policía científica, que señalaban a Rivero Pérez como el autor material e intelectual del homicidio.
  • Por mera casualidad se desaparecieron:
    • El arma de reglamento, una pistola 9 mm, que utilizó el oficial para disparar al aire contra unos supuestos atracadores, que nadie vio.
    • Un revólver Smith & Wesson, calibre 38, comprado días antes por Rivero en los EEUU, para matar a su mujer.
    • El traje ensangrentado de la víctima, con tatuajes de pólvora.
    • La guerrera del homicida con rastros de pólvora y manchada con la sangre de su esposa.
    • Las balas que impactaron contra la humanidad de la occisa.
    • Dos pasaportes, con planilla de solicitud de visa para EEUU, de Rivero Pérez y su amante, Olga Guerrero, que fueron encontrados en la cartera que la infortunada víctima dejó tirada en el suelo.
  • La sociedad de cómplices premió al asesino con la banalización del delito, archivándose en el olvido como un “crimen pasional” más, y otorgándole la visa para un auto exilio dorado en Miami, donde vivió tranquilamente hasta el fin de sus días.

REDACCIÓN MAZO

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