José Gregorio Hernández: Integración científica y espiritual al servicio de los más necesitados
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Publicado: 26/10/2020 08:07 AM
El
26 de octubre de 1864 nació José Gregorio Hernández, el médico de los pobres, oriundo
del estado Trujillo específicamente en la pequeña localidad de Isnotú.
Desde
temprano se destacó por sus estudios y fue enviado a Caracas, donde se graduó
en medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Luego va a su pueblo
natal a hacer lo que tanto le apasiona: Atender a los más necesitados.
Más
tarde obtuvo una beca para completar sus estudios en París y allí recogió conocimientos y avances que luego aplicó en el país.
Según
el padre jesuita Arturo Sosa, "José Gregorio Hernández integra una
excelente formación científica en su experiencia espiritual que lo lleva a
ponerse al servicio de quien lo necesite, con especial predilección por quienes
no se lo pueden retribuir".
Hernández
también fue un gran docente e investigador, obtuvo fama entre sus colegas y los
sectores populares por su modo característico modo de consulta médica, a parte
de atender gratuitamente a los enfermos pobres, dejaba en la puertas de las
viviendas de éstos el tratamiento de forma anónima. Acción que sus pacientes sabían
que sólo un corazón noble como el suyo podía hacerlo.
Se
le atribuye haber introducido el microscopio y haber sentado las bases de la bacteriología y otros campos científicos hasta entonces apenas desarrollados en
Venezuela.
José Gregorio también sentía un gran amor por servirle a Dios y por dos veces intentó ordenarse sacerdote. En 1908 fue admitido en el monasterio de Cartuja de Farneta, en la Toscana, Italia, pero a los pocos meses mostró síntomas de una enfermedad respiratoria que aconsejaron su regreso a Caracas. Un segundo intento en un seminario romano en 1913 terminó de la misma manera.
A
pesar de ello, continuó desarrollando
una amplia labor clínica e investigadora, e incluso completó un tratado de
filosofía, sin dejar desentendidos a sus queridos pacientes.
El
29 de junio de 1919 murió atropellado en una céntrica calle de
Caracas por uno de los pocos automóviles que circulaban por país en aquel
entonces.
Pero
su camino no terminó allí, muchos venezolanos continuaron incluyéndolo en sus
oraciones, pidiéndoles favores que la mayoría fueron concedidos por
él según sus fieles.
Sus milagros transcendieron las fronteras, hasta el Papa Juan Pablo II lo
proclamó “El Venerable” el 16 de enero de 1986.
Luego
de tantos intentos por su beatificación desde 1949, este 19 de junio de 2020 el Papa
Francisco lo autorizó, ya que el milagro realizado por el Siervo de Dios no obtuvo explicación científica.
Este
lunes a 156 años de su natalicio se realizará la exhumación de los restos de Hernández como
parte de su camino a la beatificación en 2021.