Conoce de qué trata la operación Octubre Rojo que pretendía impedir las elecciones legislativas
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Publicado: 28/01/2021 11:40 AM
La Dirección General de
Contrainteligencia Militar capturó a dos miembros de Octubre Rojo, acción que
pretendía impedir las elecciones legislativas, asesinar a civiles y militares y
sabotear antenas de la Secretaría General del Consejo de Defensa de la Fuerza
Armada Nacional Bolivariana para evitar cualquier reacción contra ataques desde
Colombia.
El ciudadano de nacionalidad
estadounidense Ben Smith Benson, alias Luis Alberto Medina Guzmán, encabezó la
acción terrorista dirigida por el líder de la oposición venezolana Juan Guaidó.
Jean Carlos Roa, alias Porkis, y Karelys Silva, alias la Negra, ambos
vinculados a la banda los Rastrojos, fueron los dos integrantes de la operación
detenidos por las autoridades el 27 de enero.
El protector del estado de
Táchira, Freddy Bernal, denunció esta operación terrorista fallida y advirtió
que pretendían "liquidar actores políticos" como el diputado Yhon
Luna; José Belisario, vocero del protectorado, y a él mismo, señaló a través de
su cuenta Twitter.
Bernal detalló que Smith Benson es
un mercenario formado en Colombia y EEUU en las artes militares y en acciones
de guerra electrónica en Oriente Medio.
Ben Smith Benson, aunque responde
al nombre de Luis Alberto Medina Guzmán, se desenvuelve entre grupos
mercenarios como el Gringo. Nacido en Bogotá, se formó en PennState World
Campus (EEUU) en el área tecnológica. Se ha especializado en psicología como
especialista en inteligencia humana, cuenta con estudios para mantener la calma
bajo presión y es experto en material de guerra de alta tecnología.
Bernal, en rueda de prensa, recordó
que el Gringo se encuentra adscrito a la Brigada de Elite, División 82 Base
Tolemaida. "Una de las bases militares que tiene EEUU en Colombia",
apuntó. Ha cumplido misiones como mercenario en ataques cibernéticos en Israel
a sus fuerzas enemigas, a estaciones petroleras en Irán, así como [ha
participado] en planes de desestabilización en Francia, Bolivia y Ecuador.
En cuanto a Guaidó, el político
venezolano ya ha sido vinculado en otras oportunidades con grupos armados
terroristas de la región, tal como ocurrió en febrero de 2019 cuando hizo un
enlace con el grupo paramilitar los Rastrojos para dirigir invasiones desde
Táchira, incursiones con armas y material de guerra, bajo la fachada de ayuda
humanitaria.
Alertas Tempranas
Hace aproximadamente dos años,
José Belisario, uno de los objetivos del grupo terrorista señalado por Bernal,
brindaba declaraciones a Sputnik en lo que parecen haber sido profecías
autocumplidas.
"El paramilitarismo logró un
avance en la frontera. Hay fuerzas como los Rastrojos, el Clan del Golfo y los
Urabeños que operan en territorio venezolano y colombiano. Estas organizaciones
paramilitares efectivamente tienen un fin económico, pero también político.
Cuando estudiamos la génesis de los grupos paramilitares sabemos que su padre
fundador es Álvaro Uribe Vélez. De ahí podemos vislumbrar el carácter político
de las bandas paramilitares que actúan en el estado de Táchira. Estas bandas
criminales se constituyeron en el primer ejército de invasión de EEUU",
compartió en aquella oportunidad.
La primera, llevada adelante por
grupos paramilitares que buscarían perpetrar "ataques selectivos a
dirigentes políticos de la revolución, ataques a objetivos vitales de la vida
del Estado y cuando te digo vitales me refiero a desde un pozo petrolero hasta
una estación eléctrica".
La segunda noción tomó vigencia al
denunciarse de manera pública la operación Octubre Rojo.
"El teniente general David
Deptula es uno de los precursores de este nuevo concepto. Con mayor fuerza hace
hincapié en ejercer operaciones en paralelo sobre el enemigo, pues esto
permitiría un ataque simultáneo a los sistemas de defensa, específicamente en
los centros de poder del enemigo provocando una parálisis estratégica. Estas
operaciones tienen dos objetivos fundamentales de acuerdo con la teoría. Según
el efecto deseado, se dividen en físico y conductual. El efecto físico es
destruir, neutralizar y aislar un objetivo determinado; mientras el efecto
conductual es desmoralizar, paralizar, engañar e influenciar al enemigo",
indicaba Belisario en una entrevista concedida a Sputnik.
Terrorismo ante la superioridad
militar
Tal y como lo reflejara hace unos
días la revista Military Watch, Venezuela cuenta con la Fuerza Aérea "más
fuerte de América Latina" debido a la combinación de 23 cazas rusos
polivalentes Su-30MK2 y su sistema de misiles S-300VM.
A ello se le une el resto de
equipamiento que se compone de sistemas de defensa aérea S-300VM, Buk-M2 y el
Pechora-2M de mediano alcance, así como un gran número de tanques T-72B1V, BMP-3,
BTR-80A, SAU Msta-S, armas autopropulsadas Noah-SVK, MLRS Grad y Smerch. Sin
contar con las fuerzas terrestres equipadas con "sistemas Igla-S MANPADS y
ZU-23 / 30m1-4".
El hecho de que el objetivo
militar de la operación Octubre Rojo fuesen las antenas de detección de la
Secretaría del Consejo de Defensa de Venezuela apunta que se han estudiado
ampliamente las capacidades militares de la nación bolivariana, y simplemente
se ha concluido que "el escudo bolivariano", tal como lo ha llamado
en numerosas ocasiones el presidente Nicolás Maduro, representa un fuerte
escollo a la hora de plantear un ataque frontal contra el país.
Tan solo en el año 2019, la Fuerza
Armada Bolivariana de Venezuela detectó a través del sistema de radares del
Comando de Defensa Espacial (CODAI) más de 76 incursiones ilegales de aeronaves
que violaron el espacio aéreo, y que se constituyeron según el ministro de
Defensa, Padrino López, "en una grave amenaza para la seguridad" del
país.
No resulta casual que solo durante
el mes de enero de 2021, Venezuela haya tenido que interceptar "dos barcos
guyaneses denominados Nady Nayera y Sea Wolf que ejercían in fraganti pesca
ilegal en aguas de plena soberanía y jurisdicción de Venezuela, sin contar con
ningún tipo de documentación legal" y que además tuviese que denunciar
"la presencia del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, así como la
aproximación de buques militares estadounidenses y la ejecución de maniobras
marítimas conjuntas con la República Cooperativa de Guyana en un área cercana a
aguas jurisdiccionales de Venezuela".
Ambas acciones tal y como lo
califica el ministro de Defensa Padrino López "se constituyen en una
nefasta provocación que atenta contra la paz y la seguridad regional. Bien es
conocida la actitud belicista que este funcionario militar ha sostenido
permanentemente hacia Venezuela, en su campaña sistemática de agresión".
Ante la derrota electoral que
sufriera la oposición radical liderada por Leopoldo López y Juan Guaidó, y la
imposibilidad de organizar protestas masivas violentas en las calles de
Venezuela, tal parece que las señales apuntan a que este 2021 estará signado
por las provocaciones militares contra el territorio venezolano y la
continuación de operaciones terroristas y de sabotaje desde las fronteras, en especial,
la colombo-venezolana.
Habrá en ambos casos, y utilizando una expresión común del presidente Maduro, que "mantener nervios de acero" para no morder el anzuelo de la guerra y, a su vez, ser firmes para defender la soberanía de la nación bolivariana.
MAURICIO MONTES / SPUTNIK