Bloqueo al Diésel: Nuevos desafíos a la soberanía venezolana
Misión Verdad
Publicado: 03/11/2020 09:32 AM
El pasado 29 de octubre el medio
digital S&P Global Platts informó
que Elliott Abrams, el representante especial del Departamento de Estado de
Estados Unidos contra Irán y Venezuela, confirmó el bloqueo a los intercambios
de diésel por crudo, permitidos hasta el momento.
"Estamos tratando de detener
la exportación de crudo por parte del régimen de Maduro en Venezuela, y una de
las formas de detenerlo es evitar que la gente cambie varios productos por
él", declaró el funcionario agregando: "Hemos estado en contacto
con aquellos que están involucrados en tales transacciones y hemos encontrado
que están dispuestos a cumplir con las sanciones de Estados Unidos".
El desbloqueo de este nuevo nivel
de agresión puede tener un fuerte impacto social debido a que el diésel es
utilizado por el 85% del transporte de carga y más de 20% del transporte
público; esto se suma al riesgo que corre la generación termoeléctrica del
país. Más del 70% de la población venezolana depende del transporte público
para adquirir alimentos y medicinas.
Aunque los
proveedores del diésel habían solicitado a la Administración Trump
seguir permitiendo los intercambios, argumentando que eran cruciales para fines
humanitarios como la generación de energía y la agricultura, el magnate que
ocupa la Casa Blanca anunció la decisión como parte de "la sorpresa de
octubre", como se llama a la tradicional acción que realizan contra algún
país los gobernantes de Estados Unidos antes de los comicios de noviembre.
Entre enero y agosto,
Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa) recibió 1,6 millones de barriles de
diésel importados en 11 embarques, incluyendo cuatro de la italiana ENI, cinco
de la española Repsol y dos de la India Reliance, según un informe de
movimiento de tanques de la misma empresa.
Además, otros 260 mil
barriles de diésel ultra bajo de azufre (Ulsd) del Reliance se esperaban en
septiembre, todo a cambio de exportaciones de crudo.
Piratería Eestructurada: Agresión y asalto al combustible
Además del anuncio sobre el
diésel se supo que los cargamentos de gasolina iraní que venían a Venezuela en
cuatro buques cisterna privados: Bella, Bering, Pandi y Luna, y que fueron robados por Estados Unidos a
principios de año, fueron vendidos en una subasta de confiscación por
más de 40 millones de dólares, así lo dijo el Departamento de Justicia de
Estados Unidos el mismo 29 de octubre.
Abrams calificó el robo como
una "triple victoria para los intereses de seguridad nacional" del
país norteamericano al privar a Irán de los ingresos del petróleo, bloquear los
suministros de combustible "muy necesarios para el régimen de Maduro en
Venezuela" y "destinar (el dinero proveniente de la subasta) a un
fondo para las víctimas estadounidenses del terrorismo patrocinado por el
Estado".
El veterano funcionario,
condenado por el caso Irán-Contras e indultado por George H.W. Bush, señaló que
"con cada cargamento de petróleo, gasolina o petroquímicos que podamos
detener y que alguien no emprenda debido a las sanciones de Estados Unidos,
[Irán pierde] millones de dólares en cada uno de esos envíos".
Dichas acciones obligarán a
Irán a usar sus propios buques de la National Iranian Tanker Co. para evitar
otra incautación, lo que implica mayores gastos en logística debido a las
mismas "sanciones" contra el país persa.
El discurso celebrativo de Abrams, emulado por otros operadores del antichavismo,
contrasta con las penurias que sufren tanto iraníes como venezolanos en medio
de la pandemia global que ha causado descalabros económicos hasta en países que
no sufren asaltos a sus bienes.
El criminal de guerra considera que la presión
de las medidas unilaterales sobre el comercio de petróleo iraní y venezolano es
un éxito, a pesar de que los flujos continúan entre los países, porque ha
expulsado a todos los transportistas de terceros países que ahora ven los
acuerdos como demasiado arriesgados.
En el corazón de la dependencia impuesta
Aun cuando el diésel es un combustible de
elaboración relativamente sencilla, el nuevo nivel de bloqueo aplicado por
Trump contra Venezuela afecta la ya golpeada normalidad venezolana debido a la
baja producción. Nuestro imaginario de movilidad está centrado en el vehículo
particular, sin embargo una porción notable y mayoritaria hace uso del
transporte masivo movido por dicho combustible, además se utiliza en la
generación de energía eléctrica, maquinarias de construcción y agricultura.
La industria petrolera nacional produce diésel en
cantidades que no logran cubrir la demanda nacional, además la infraestructura
es continuamente asediada no solo por ataques externos sino por el abandono
planificado desde hace años por parte de sectores que, en su momento,
respondieron a agendas golpistas a largo plazo.
Son incontables los esfuerzos que se realizan desde dentro de la
industria para recuperar los niveles de producción en medio del asedio
multiforme. Cabe destacar que la tecnología petrolera que se impuso en
Venezuela en los últimos 70 años es altamente dependiente de los carteles
petroleros internacionales y sus comisiones, por lo que su recuperación
mayormente consiste en profundas reestructuraciones hasta metodológicas.
El caso de los combustibles es ejemplo de cómo la lógica
rentista se alejó de la consigna "sembrar el petróleo" acuñada por
Arturo Uslar Pietri. El diseño de la política petrolera internacional ha sido creador de dependencia, control hegemónico
transnacional y cartelización del conocimiento. Esto no permitió a la industria
sembrar el petróleo para sí misma.
Sin embargo, el reto que
impone la nueva realidad es el de disminuir aún mucho más la importación de
diésel y producir lo necesario para sostener las actividades vitales como el
transporte de alimentos y medicamentos, además de los procesos industriales que
permiten cubrir otras necesidades también obstaculizadas por el bloqueo.
La opción que le queda a la
industria es afianzar los vínculos con países aliados y generar las iniciativas
científico-tecnológicas que reemplacen el modelo dependiente y altamente
importador.
Soberanía para la perversidad al bloqueo
El antichavismo, en
coordinación con intereses transnacionales interesados en apropiarse del
petróleo venezolano y desaparecer la noción de Estado, diseñaron el entramado
de acciones y omisiones que, junto a las "sanciones", dieron continuidad
al plan fraguado en torno al paro petrolero de 2002: destruir Pdvsa para
asfixiar al chavismo y lograr el control político del país.
Las medidas coercitivas
unilaterales fueron estructuradas para dificultar el acceso de la empresa
estatal venezolana a suministros, bienes, equipos, servicios, exportaciones e
importaciones, desconfigurar la economía venezolana y crear un estado de
conmoción interna que llevara al derrocamiento del gobierno chavista encabezado
por el presidente Nicolás Maduro.
Cada medida ha afectado a la
población venezolana al punto de que operadores y tanques de pensamiento
abiertamente opositores al chavismo lo han reconocido, tal es el caso de la Oficina de
Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola, sus siglas en inglés), que ha
publicado un informe en el que afirma que las
"sanciones" impuestas por Estados Unidos a Venezuela "están
generando repercusiones importantes en la economía venezolana, trayendo como
consecuencia una pérdida importante de bienestar en la población".
En las refinerías los Consejos
Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (Cptt) hacen el mantenimiento y
reparaciones necesarias para la transformación del crudo en combustible, esto a
fin de impulsar la industria petrolera en el país.
Esta expresión de
organización popular junto a otras como la Universidad Bolivariana de
Trabajadores y el Ejército Productivo Obrero buscan garantizar el consumo
interno en el país junto a la cooperación con Irán.
Entre mayo y junio pasado la
nación persa entregó alrededor de 1,5 millones de barriles de gasolina y
aditivos enviando cinco petroleros con bandera propia a pesar de las amenazas
de Abrams y Trump.
Hace rato que distintos sectores de trabajadores, comunidades, colectivos y otros actores sociales se enfrentan con creatividad e identidad nacional al asedio asumiendo acciones de vanguardia tanto en la industria petrolera como en otros ámbitos productivos, no solo para resistir (o re-existir) sino para lograr la soberanía integral.
MISIÓN VERDAD